La Región
Los pacientes también merecemos respeto
El derecho a la huelga es un derecho fundamental e incuestionable. Además, considero que muchas de las reivindicaciones planteadas por los profesionales sanitarios son legítimas y merecen ser escuchadas por las Administraciones. Sin embargo, una cosa es defender unas condiciones laborales justas y otra muy distinta la manera en que se está gestionando esta situación.
Resulta inaceptable que un paciente acuda a una consulta, una biopsia, una mamografía o una prueba de cribado después de haber solicitado permiso en su trabajo, organizado su jornada, gastado tiempo y dinero en desplazamientos y, al llegar al centro sanitario, se encuentre simplemente con que la cita no va a realizarse y que ya le avisarán para una nueva fecha.
¿Dónde queda entonces el respeto al ciudadano? ¿Dónde está el derecho de los pacientes a ser informados con antelación y a ser tratados con dignidad? No hablamos únicamente de molestias organizativas. Detrás de muchas de estas citas hay personas preocupadas por su salud, pendientes de diagnósticos o esperando resultados que pueden ser decisivos para su futuro.
Si la huelga afecta a determinados profesionales, resulta difícil comprender que no existan mecanismos administrativos suficientes para avisar previamente a los usuarios y evitar desplazamientos inútiles. La atención al ciudadano también forma parte de la calidad del sistema sanitario.
Los pacientes también tenemos derechos. Nuestro tiempo tiene valor. Nuestro dinero tiene valor
Da la sensación de que, en ocasiones, los pacientes son utilizados como instrumento de presión para incrementar el impacto de las reivindicaciones sobre la Administración. Y eso es algo que no debería ocurrir nunca. Los ciudadanos no somos responsables de los conflictos laborales y no debemos convertirnos en rehenes de ellos.
Los pacientes también tenemos derechos. Nuestro tiempo tiene valor. Nuestro dinero tiene valor. Y nuestra preocupación por la salud merece consideración. No es razonable que quienes sostienen el sistema sanitario con sus impuestos sean los grandes olvidados en este tipo de conflictos.
Por ello, pido tanto a las Administraciones como a los responsables de los centros sanitarios y a los representantes de los trabajadores que adopten medidas urgentes para garantizar una información adecuada a los usuarios. Defender derechos laborales es compatible con respetar los derechos de los pacientes.
Durante la pandemia se habló con razón de los profesionales sanitarios como héroes. Precisamente por eso, sería deseable que no se deteriorase esa relación de confianza con los ciudadanos por una gestión deficiente que perjudica a quienes menos responsabilidad tienen en el conflicto.
Andrés Gómez Pereiro
(Ourense)
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