La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Un pacifista amante de las armas
CARTAS AL DIRECTOR
“España es un país pacífico y pacifista, que desea más paz y no más guerras”
(Pedro Sánchez en la Cumbre de la OTAN, Ankara. Julio 2026).
Lo dijo enfáticamente ante un organismo más amigo de la guerra que de la paz, al que España se adhirió de la mano sociata de Felipe González años ha. Aquella alocución del político español en Ankara dejaron boquiabierto al aforo. ¿No se habrá pasado de tragos del fuerte raki turco el socio español?
Pasada la resaca, pues, a lo que te truje socio. Hace unos días el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, acaba de conceder a España un crédito de 1.000 millones de euros para armamento. Crédito que habrá que devolver con sus respectivos intereses. ¿Motivo? Reforzar la frontera sur mediterránea. Ya pueden dormir tranquilas Ceuta y Melilla. Con tanto armamento se ha de disuadir a pelotones de desarrapados que intenten “invadir” estas plazas de soberanía española. ¿El método a aplicar del locuaz Figaredo?
Al parecer, en lo que va de año, España invierte más de 23.000 millones en gasto militar. Una cifra que, sin embargo, el Centro De làs d’Etudis per la Pau lo estima en 39.000 millones. Cualquiera de estas cifras discordantes a mí me parecen excesivas, que en buena parte se podrían destinar a aliviar a los acuciantes problemas latentes en la vivienda, sanidad y educación públicas. ¿Si en la realidad somos un país pacífico y pacifista, de quién debemos defendernos, o en su caso, atacar? ¿Cuál es esa amenaza sur, señor Kubilius, y que comparte Margarita Robles?
Me imagino a esta belicosa ministra, emulando al sargento Aransibia, personaje célebre del comic “Historias de la puta mili” de Ivá que publicara en la revista El Jueves. Temblará el enemigo norteafricano cuando desembarque la milica Robles, con la leyenda “nasíos pa matá” en el casco, y al grito de “¡semos los mejores!”.
Afirmar que el uso de las armas es con fines disuasorios no deja de ser una entelequia. Decía el naturalista, biólogo y filósofo japonés Nasanobu Fukuoka (1913-2008): “El acto de defensa es ya un ataque. Las armas para la defensa son siempre un pretexto para los que instigan las guerras”. Simplificándolo en conocido proverbio, “las armas las carga el diablo”.
Desterrado al olvido aquel grito multitudinario de “¡Otan no, bases fuera!”…¡Cuánta inocencia nos invadía! Aquel engaño nos arrastró a un gigantesco mercado de armas.
Abelardo Lorenzo
(Ourense)
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