De un paisaje vivo a uno que clama por reanimación

CARTA AL DIRECTOR

Publicado: 08 oct 2025 - 00:40
Carta al director
Carta al director

A mediados del mes pasado emprendí un viaje hacia Galicia. El trayecto fue maravilloso, y la compañía, inmejorable. Sin embargo, algo dentro de mí cambió al cruzar la frontera entre Castilla y León y Galicia. Fue un estremecimiento profundo, una punzada en el alma que comprendí de inmediato.

Hace apenas un año recorrí esa misma carretera, casi por el mismo motivo. Pero lo que mis ojos vieron entonces fue muy distinto a lo que vi hace unos días. En aquella ocasión, Galicia se mostraba en todo su esplendor: verdes montes, valles frondosos, caminos que invitaban a perderse para reencontrarse con uno mismo... Esta vez, en cambio, todo era oscuridad y aridez.

Estaba en la provincia de Ourense, sí. Pero no era el paisaje gallego que recordaba. Donde antes había vida, ahora había huellas de horror. Un territorio marcado por las cicatrices del fuego, con pueblos que, durante días, vivieron una auténtica pesadilla. A pesar de la magnitud de lo ocurrido, hoy los medios de comunicación, aquellos que deberían dar voz a la población, parecen haberlo olvidado. Supongo que, para muchos, si no hay fuego, no hay noticia.

Tuve la suerte de detenerme y hablar con una lugareña. Con voz serena pero mirada dolorida, nos relató lo que se vivió allí. Lo que vemos ahora, decía, no es nada comparado con lo que pasaron. Casas, animales, cultivos, recuerdos... todo quedó reducido a cenizas. Pero lo que más dolía era aquello que no se compra con dinero: la memoria, la identidad, el sentido de pertenencia. Y aun así, entre la tristeza, dejaba entrever una petición silenciosa: “Seguimos necesitándoos”.

Tal vez esta carta no cuente nada nuevo, nada que no sepamos. Pero desde aquí, lanzo una invitación a la conciencia colectiva. La prevención no se hace solo en verano, se hace todo el año. La naturaleza: nuestros montes y nuestros paisajes, necesita cuidado constante. Y esas personas, nuestros vecinos, también.

El paisaje gallego, que ayer fue vida, hoy necesita reanimación. No lo olvidemos.

Silvia Domínguez Gil

(Madrid)

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