La Región
Justicia y equidad
CARTA AL DIRECTOR
Varias informaciones recientes, aparentemente inconexas, dibujan un panorama preocupante: estamos ante una posible pandemia alimentaria, no vírica, sino económica y social. Por un lado, productos tradicionales como el aceite, el vino o el chocolate siguen encareciéndose, mientras los agricultores se esfuerzan por aprovechar acuerdos comerciales que no siempre se traducen en beneficio real para ellos, como el acuerdo UE-Mercosur. Paralelamente, denuncias sobre la llegada de aceite importado a bajo precio ponen en riesgo la competitividad del producto nacional y la viabilidad de los olivareros.
El problema no se limita a estos sectores: incluso alimentos básicos como los huevos apuntan a precios inéditos, y no solo por factores coyunturales como la gripe aviar, sino por una cadena cada vez más tensionada.
A ello se suma otro frente igual de inquietante: más de un centenar de estudios alertan sobre la expansión masiva de los ultraprocesados y el impacto que este modelo alimentario, dominado por la industria, tiene en la salud pública.
El resultado es claro: los consumidores pagamos más por lo básico, la calidad de la alimentación se deteriora y los productores nacionales ven cómo su trabajo pierde valor. ¿Dónde están la trazabilidad real, la regulación de prácticas desleales, el impulso a la producción local y políticas públicas que favorezcan una alimentación sana y sostenible? Y, sobre todo, ¿dónde está la vacuna que solucione los problemas en la alimentación de los ciudadanos?
Pedro Marín Usón
(Zaragoza)
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