Pedagogía del samaritano

Publicado: 28 abr 2026 - 03:40
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

La acción política de las diversas instituciones esta organizada para suprimir o aminorar la desigualdad social entre los diversos ciudadanos. Es un objetivo muy perseguido, durante mucho tiempo, con diversos medios, pero con poco éxito. Hoy existen más desigualdades sociales que en tiempos pasados. Desigualdades diferentes y quizá más corrosivas para la dignidad de las personas.

La mayor desigualdad tiene sus raíces en el mantenimiento del desigual acceso a la cultura en sentido exhaustivo. La cultura no es sólo la cultura académica que permite el acceso a puestos de trabajo mejor valorados por la sociedad, sino la que da sentido a la vida en la pobreza y en la riqueza. La pobreza es más que una vergüenza, es la negación de la dignidad de las personas.

Los recursos son limitados. El valor económico exacto de los recursos materiales no es una información que todo el mundo conozca. La propia escasez con los recursos trae consigo que no todo el mundo sepa cómo se puede conseguir. Frente a los recursos materiales, hay que distinguir los recursos simbólicos; por ejemplo. la buena reputación, el prestigio social, la buena formación y educación, el sentido de la solidaridad, el respeto al otro. Los recursos simbólicos están en correlación con los materiales. Algunos sólo se pueden conseguir si se ha alcanzado ya un determinado nivel económico. Otros recursos simbólicos, por el contrario, son la base para adquirir los materiales; por ejemplo, la buena formación académica.

En Alemania, en los años 20, nadie se imaginaba las cámaras de gas, pero se hicieron aceptables en los años 40

Se puede entender la política como un sistema que rige la distribución (siempre injusta) de los recursos (inevitablemente escasos). Según sea el sistema económico y la estructuración de los subsistemas e instituciones de una sociedad, esta distribución será distinta. La mayor desigualdad la encontramos en la falta de educación que motiva a las personas a discernir en una jerarquía de valores lo bueno de lo que no lo es. Para muchos educadores, la educación es el desarrollo del instinto de cooperación, de solidaridad, para superar el de agresividad como manifestación de la barbarie. Existen diversas formas de barbarie en la vida cotidiana, la competencia con el otro hasta eliminarlo es una forma muy sutil de barbarie.

En Alemania, en los años 20, nadie se imaginaba las cámaras de gas, pero se hicieron aceptables en los años 40. Una idea que pasa de ser impensable se convierte en aceptable. Se comienza por admitir la exclusión por motivos torticeros, nada respetuosos con la dignidad de las personas. La mayor desigualdad social, comienza por la “incapacidad “ de las personas para reconocer la capacidad de los otros. Todos somos dignos. Solo los más necesitados son los primeros.

Moncho Ramos Requejo

(Maceda)

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