La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Del ego al absurdo: las fuerzas invisibles que nos devuelve la lucidez
De todos los vocablos que la Real Academia de la Lengua contempla para definir el teatro, en sus múltiples facetas, no figura como tal la palabra “política”, y sin embargo, considero que en dicho término se encierran todas y cada una de las mencionadas acepciones, sin excluir del mismo el “drama” o la “tragedia”, que también pueden estar estrechamente relacionados con los anteriormente citados.
Farsa, comedia, enredo, o sainete, según se mire, son todas las piezas de un mismo engranaje, de carácter satírico o cómico, pero también pueden formar parte de una obra teatral considerada como drama o tragedia. Todas ellas muy alejadas de la actividad orientada al bien común, que es, en definitiva, lo que da sentido a la “política”, según la entendemos el común de los mortales, menos los políticos, que son los que deberían hacerlo, pero parecen empeñados, reiteradamente, en demostrar lo contrario y caramba si lo consiguen.
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