Repulsa infantil al yanqui

Publicado: 19 ene 2026 - 00:05
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Días atrás en las visitas cotidianas de mi hermana surgieron recuerdos de nuestra infancia en la Republica de Honduras en Centroamérica. Era un país bajo una dictadura militar impuesta por el imperialismo norteamericano, para proteger los intereses de la multinacional United Fruit Company. Empresa que explotaba el plátano en aquel país, el mayor productor del mundo de tal fruto.

Residíamos en La Lima, bautizada por el citado cultivo como la capital del “oro verde”. El pueblo estaba dividido por el caudaloso río Chamelecón: Lima Vieja y Lima Nueva. La primera habitada por oriundos y emigrantes de otros países; la segunda por los norteamericanos directivos y empleados de la multinacional, subdivididos como segregados entre blancos y negros. Gozaban de ultramarinos, campo de golf, escuelas, y un club social propios. Privilegios vetados a los pobladores de La Lima Vieja.

Surgió en nuestra conversación cierto incidente que tuvo lugar en La Lima Nueva. Acompañados de nuestro padre paseábamos cerca de su campo de golf, cuando nuestra hermana pequeña, nacida en aquel país, tuvo una sed acuciante. Padre decidió llevarnos hasta el club social yanqui, único lugar en donde paliar la sed. Pidió un vaso de agua para la niña, que fue negado por el barman. Nuestro padre insistió pagar tal solicitud. La misma respuesta: solo podían beber los socios norteamericanos.

“La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca" — (Mario Benedetti).

Supina rabieta me entró. Ya andaba harto de que nuestros juegos infantiles en La Lima Vieja se acotaban por las numerosas alambradas de la United Fruit, vigiladas por hombres armados con grandes machetes. Los llamados “guachimanes”, una distorsión inglesa de “watch-men”. Desde entonces, como Aníbal a Roma, juré odio eterno al yanqui.

Repulsa que he ido cultivando por las continuas agresiones militares o comerciales a los países latinoamericanos, atentando contra la soberanía de los mismos. Se creen uncidos por la Providencia Divina por el Destino Manifiesto, que han desarrollado con la Doctrina Monroe, el Corolario Roosvelt del big tick. La bandera Norteamérica ondeará desde el Polo Norte hasta el Polo Sur. Groenlandia limita con el Círculo Polar Artico, y para el yanqui es “una amenaza” a su seguridad territorial. Una soflama que esconde espurios intereses geopolíticos y económicos.

Aquella repulsa infantil mía me ha aflorado con más intensidad con la velada amenaza invasora de la actual Administración Norteamericana liderada por Donald Trump.

Abelardo lorenzo (Ourense)

Contenido patrocinado

stats