La Región
Jácome, y su falta de respeto al Cementerio Municipal
Amigas y amigos:
El día 1 de noviembre la Iglesia Católica celebra la festividad de Todos los Santos. En el capítulo 7 del libro del Apocalipsis leemos: “… Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Todos clamaban diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono y al Cordero…”.
Cada día, en mi salida mañanera, miro y veo cantidad de santos y santas ourensanos: niños y jóvenes, adultos y ancianos, de las más diversas profesiones y confesiones. Veo en la calle Progreso a san Conductor del viaje seguro y a santa Ambulancia que corre a salvar vidas; en la calle Juan XXII veo a san Mendigo esperando la moneda que llega; en Santo Domingo, a santa Sacristana abriendo puertas que acogen, a santa Cuidadora en la residencia a donde llego, a santa Limpiadora de la casa que me recibe y a santa Enferma de fortaleza inquebrantable y, más tarde, a san Orante en la capilla del parque de las Mercedes.
En el camino de regreso, miro y veo a san Inmigrante buscando trabajo con esperanza, a san Vecino de los detalles que no esperan recompensa, a santa Payasa con un sol en su cabeza, a san Político honrado que nunca insulta, a santa Pareja de Ancianos paseando por el parque de San Lázaro, a santos Abuelos que ayudan a su familia, a santa Anónima del amor sincero, a santa Activista de las causas juntas en Ourense…
Ya en casa, miro y veo a San Cura de 91 años cuidando la iglesia y escuchando a quien entra en ella, a santa Joven que se confiesa pecadora, a san Voluntario de Amencer, a san Trabajador de JuanSoñador, a san Maestro también en el patio, a santa Niña de Infantil que juega con la luna, a santa Maestra de la paciencia que juega también en el patio, a san Entrenador del Bosco, a santa Catequista de la parroquia, a san Director Salesiano que cuida su comunidad, …
Amigos y amigas, cuando “el vacío de la noche cae sobre mi cabeza”, leo a san Poeta bíblico y a santa Palabra de Dios de la misa del día siguiente. Estos santos y santas, como árboles plantados al borde de la acequia, dan fruto en Ourense con sus vidas, porque viven desviviéndose.
Adolfo Requejo Rodríguez(Ourense)
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La portada de La Región de este domingo, 1 de noviembre