De la trinchera al consenso

Publicado: 30 mar 2026 - 02:05
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

La historia política de España, desde el siglo XIX, parece marcada por una constante difícil de superar: la tendencia al enfrentamiento más que al acuerdo. Desde las luchas entre absolutistas y liberales, el choque entre moderados y progresistas, y el bipartidismo de la Restauración, la vida pública española ha oscilado entre la pugna y la alternancia controlada, más que entre un debate auténticamente compartido. Incluso cuando hubo estabilidad formal, el sistema se sostuvo más en el dominio del turno que en una cultura profunda del pacto.

Esa tradición se repitió en momentos posteriores, con fuerzas sociales y políticas que se miraban como adversarios irreconciliables, cuando quizás bastaba con entenderse como interlocutores. No se trata solo de partidos, sino de una forma de entender la política como combate permanente, donde el adversario suele ser visto como enemigo. Esa mirada empobrece el debate y dificulta la construcción de consensos duraderos.

Por eso resulta iluminador mirar a Dinamarca. Allí, la política se ha desarrollado sobre un marco distinto: multipartidismo, gobiernos en minoría y una tradición muy arraigada de negociación entre fuerzas distintas. Desde principios del siglo pasado, ningún partido ha gobernado con mayoría absoluta, y eso ha obligado a pactar incluso las decisiones más básicas del poder. No es un país sin conflictos, pero sí uno que ha aprendido a administrarlos con menos dramatismo y más cooperación.

España no necesita renunciar a la pluralidad, sino convertir la diversidad en una herramienta de convivencia. Tal vez la gran tarea de nuestra democracia sea dejar de entender las diferencias como trincheras y comenzar a verlas, muy simplemente, como condiciones para gobernar juntos.

Pedro Marín Usón

(Zaragoza)

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