La Región
Longeva rebelde
Se llama Rosita Rochina. Tiene 94 años y lleva más de tres meses ingresada en un hospital, reuniendo fuerzas para reclamar, a través de Change.org, televisión gratuita en las habitaciones. Ha recogido ya más de 40.000 firmas, ejerciendo presión sobre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas en una demanda histórica que, hasta la fecha, no ha obtenido respuesta.
Muchas personas no pueden costear este servicio durante su estancia hospitalaria. Y, sin embargo, la recuperación no es solo física: también depende del estado emocional. La televisión puede ser una ventana al mundo y un apoyo anímico en momentos de vulnerabilidad.
Existen programas de entretenimiento, películas que evocan recuerdos -como en el caso de Rosita- o telenovelas donde el amor, hoy ausente en muchas relaciones, sigue ocupando un lugar central. También la información diaria permite al paciente mantenerse conectado con la realidad y no sentirse aislado.
Tal vez, desde este medio, o a través de quienes escriben en él, se podría dar mayor visibilidad a estas demandas de la sanidad pública. Ayudar a esta longeva rebelde es respaldar una causa justa y necesaria para mejorar la recuperación hospitalaria.
Sin presión, no hay solución. Y, con demasiada frecuencia, la respuesta de los poderes públicos es mirar hacia otro lado. Pero demandar, protestar y ser rebelde no tiene edad.
Agustín Cruz (Madrid)
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