Fe y tradición: el Cristo de Castro Caldelas vuelve renovado

RESTAURACIÓN

Después de tres meses de restauración en Málaga a cargo del artista Francisco Naranjo, el Cristo de Castro Caldelas vuelve renovado al Santuario de los Remedios, listo para salir en la Procesión del Viernes Santo

El Cristo restaurado, recién llegado a Castro Caldelas.
El Cristo restaurado, recién llegado a Castro Caldelas.

El corazón de Castro Caldelas late más fuerte esta semana con el regreso de una de sus imágenes más veneradas: el Cristo del Santuario de los Remedios. Tras tres meses de meticulosa restauración en Málaga, a manos del reconocido artista Francisco Naranjo, la figura ha vuelto a su hogar, recuperando la dignidad y el esplendor que el paso del tiempo había desgastado.

La figura antes de restaurar.
La figura antes de restaurar.

La restauración no era un capricho, sino una necesidad. El Cristo, protagonista de décadas de procesiones y devoción, presentaba signos evidentes de deterioro.

Durante la pasada Semana Santa, salió en procesión en el Viernes Santo, en la emblemática Procesión dos Caladiños, a pesar de que uno de sus brazos estaba roto, un silencioso recordatorio de los años que había soportado sobre sus hombros.

Fue el sacerdote José Manuel Armesto quien lanzó la propuesta que uniría a toda la comunidad: restaurar la imagen para preservar su legado. Los vecinos respondieron sin dudarlo con entusiasmo y generosidad, realizando aportaciones económicas hasta reunir el dinero necesario. Cada donación se convirtió en un gesto de amor y respeto hacia la tradición y hacia una figura que forma parte de la identidad de Castro Caldelas.

En Málaga, Francisco Naranjo dedicó tres meses a devolverle al Cristo su esplendor original. Cada detalle, cada restauración de grietas y cada retoque de pintura fueron realizados con precisión y devoción, respetando la esencia de la obra y asegurando su conservación para las generaciones futuras.

El regreso de la imagen al Santuario de los Remedios no es solo el retorno de un objeto religioso; es el regreso de un símbolo de unidad, de historia compartida y de fe colectiva. Los vecinos celebran no solo la belleza renovada del Cristo, sino también la demostración tangible de que la comunidad, trabajando junta, puede proteger y honrar su patrimonio cultural y espiritual. Ejemplo de ello es que ya tienen en mente seguir restaurando más imágenes que necesitan subsanar su deterioro.

Y la emoción continúa: esta Semana Santa, el Cristo restaurado volverá a recorrer las calles de Castro Caldelas en la Procesión del Viernes Santo, mostrando su esplendor renovado a todos los fieles y visitantes, y recordando que la devoción y la tradición del municipio siguen más vivas que nunca.

Hoy, contemplar al Cristo restaurado es recordar que la fe va más allá de lo individual en esta villa como en otras muchas: es un lazo que une generaciones, fortalece la identidad de un pueblo y convierte un esfuerzo colectivo en un legado eterno.

Castro Caldelas recibe así a su Cristo, no solo con respeto y admiración, sino con un renovado orgullo por su historia y por la fuerza de su comunidad.

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