La vida interior de El Descanso: mugre, violencia, drogas y esclavas sexuales

INVESTIGACIÓN ABIERTA

Mujeres que trabajaron en el club El Descanso describieron un local con los techos caídos, goteras y animales pululando

Techo caído en la estancia dedicada al comedor.
Techo caído en la estancia dedicada al comedor. | La Región

El 19 de septiembre de 2025, agentes de la Brigada Provincial de Extranjería de la Policía Nacional, acompañados de un inspector de trabajo, realizaron un reconocimiento del estado en el que se encontraba el club El Descanso, ubicado en Coles y que constaba de 37 habitaciones.

Los policías, según un atestado al que ha tenido acceso La Región, se encontraron con unas instalaciones en muy mal estado, con el techo de la cocina-comedor caído, mobiliario deteriorado, una sensación de frío tanto en el comedor como en las habitaciones, así como un desagradable olor a humedad.

“En general, todo el establecimiento carece de las condiciones mínimas de higiene”, señalaron. Esta percepción sobre el estado de este local de alterne fue confirmada con posterioridad por mujeres que ejercieron la prostitución en él. Una de las testigos protegidas, que fue chica de compañía, aseguró que las condiciones eran desastrosas.

Estado en el que estaba el inmueble.
Estado en el que estaba el inmueble. | La Región

Al respecto, refirió que cuando llovía caía agua dentro de las habitaciones y había charcos en los pasillos. Además, señaló, tal y como se ven en las imágenes conseguidas por este periódico, que el techo del comedor se había desplomado. No solo eso; contó que no tenían calefacción en invierno, ni agua caliente y que había ratones y pulgas. En este sentido, señaló que en el comedor hacía mucho frío y que temblaban mientras comían.

Declaración similar a la que realizó otra testigo protegida, quien apuntó a que el club se encontraba en muy mal estado, con roedores e insectos pululando y sin calefacción. En las imágenes también se aprecia moho negro en las paredes.

Consumo de drogas

Además, explicó que casi todas las víctimas consumían droga, normalmente cocaína, la cual se la compraban a la madame como también hacían los clientes. Muchos de ellos, señaló la testigo, acudían al establecimiento preguntando a la camarera si les podía vender algún “pollo” de cocaína o fariña, que tomaban generalmente dentro de las habitaciones con las mujeres.

En cuanto a las tarifas, indicó que por los servicios de media hora cobraban 60 euros y por los de una hora, 120. En el primer servicio del día, las trabajadoras debían entregar 20 de esos 60 euros a la madame, mientras que en los encuentros posteriores esta cantidad se reducía a diez euros

Otra testigo detalló además el reparto del importe de las copas: la mitad para la casa y la mitad para la mujer. Asimismo, apuntó a que en más de una ocasión algún cliente pegó a alguna chica, pero que la madame les decía que no denunciasen porque al no tener papeles podría suponer un problema.

Condición en la que se encontraba el cableado.
Condición en la que se encontraba el cableado. | La Región

Turnos en el club

Las declaraciones de las mujeres que ejercían la prostitución en el club también permiten conocer sus turnos. Según relataron, eran de entre nueve y doce horas diarias excepto los martes, que libraban porque el establecimiento cerraba. El horario era de seis de la tarde a tres de la mañana durante la semana y hasta las seis de la madrugada los sábados y domingos, aunque no hubiese clientes.

A principios del mes de marzo, la Brigada Provincial de Extranjería, tras llevar a cabo una minuciosa investigación, realizó una operación en el club que se saldó con cuatro personas investigadas -dos hombres y dos mujeres-.

Entre los efectos intervenidos en la operación “Calamardo Amatista”, los agentes encontraron cuadernos manuscritos con anotaciones como “bebidas”, “copas”, “pases” o “salidas”. Según el informe, esta era la forma de controlar los ingresos y gastos.

Bizums para pagar servicios en concepto de “ cambio de aceite” o “pase”

En los cuadernos manuscritos encontrados por la Policía Nacional del club El Descanso había una anotación que era “Bizum”. Un cliente de este local, que declaró con la condición de testigo protegido, explicó que se utilizaba esta fórmula para abonar servicios. Con la voz distorsionada para impedir su identificación, señaló que ponía como concepto “alquiler”, “ruedas” o “aceite”.

“Escribías el concepto que te diese la gana, pero no ponía el nombre de la mujer. No se especificaba que fueran copas u otra cosa, si por ejemplo eran 100 euros, ponías una palabra y ya está”, comentó. Además, vio a otros clientes usar esa fórmula porque allí “no cobran con tarjeta”. En otras, ocasiones él también pagaba en efectivo.

En su caso, comenzó a acudir al club hace cuatro o cinco años. Iba una o dos veces al mes tanto para consumir como para tener relaciones sexuales. En el local, indicó, adquiría un gramo de cocaína a un precio de 60 euros y otras veces medio gramo a cambio de 30 euros.

“Allí va mucha gente, (…) casi todo el mundo consume”, aseguró. Este testigo no usaba ningún nombre en clave a la hora de pedir la droga, se la traía la mujer y él la tomaba en la habitación. “A veces alguna consumía también y otras no”, aseguró.

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