Cocas y danzantes, fieles a su cita caldelá

VERANO ACTIVO

La danza de Santa Tegra volvió a acompañar a la Virxe da Luz en una celebración llena de tradición y memoria entre vecinos y visitantes de Castro Caldelas. Una costumbre que sobrevivió a la prohibición y que hoy sigue viva

Los danzantes de Castro Floxo, con las Cocas a cada lado.
Los danzantes de Castro Floxo, con las Cocas a cada lado. | La Región

Hay tradiciones que no necesitan presentación. Cuando llegan las Cocas y los Danzantes, Caldelas sabe que la Festa da Luz vuelve. La celebración llenó de color y música la localidad, reuniendo a vecinos y visitantes alrededor de una danza que guarda en sus pasos buena parte de la memoria de Santa Tegra.

Es el primer domingo después del 5 de agosto. El verano invita a salir a la calle, las gaitas ponen la música y los Danzantes, con sus trajes, comienzan su baile acompañando a la Virgen de la Luz. Tras ellos aparecen las Cocas, los dos gigantes que forman parte inseparable de esta celebración.

Procesión de la Virgen de la Luz.
Procesión de la Virgen de la Luz. | La Región

La estampa es difícil de pasar por alto: color, movimiento, música y unos arcos artesanales elaborados por los propios vecinos con papel de seda. Una escena que cada año vuelve a despertar la curiosidad de quienes se acercan a disfrutar de la fiesta y, sobre todo, la emoción de quienes conocen lo que hay detrás de ella.

La historia de esta danza tiene también un viaje al otro lado del Atlántico

Cruzando el océano

La historia de esta danza tiene también un viaje al otro lado del Atlántico. Fue un vecino de Santa Tegra emigrado a México quien llevó hasta su aldea esta tradición como agradecimiento después de que su hija se recuperase de un problema relacionado con la vista, atribuido a la Virgen mexicana.

Durante la época franquista, la danza fue prohibida. Las Cocas llegaron a ser enterradas en un pozo de cuerda y los trajes y gigantes también sufrieron la desaparición. La celebración había sido considerada en la posguerra como una manifestación de “alegría excesiva” para una fiesta religiosa, según explicaba la alcaldesa de Caldelas, Sara Inés Vega.

Décadas después, la memoria de los vecinos permitió recuperar aquella tradición. En los años 90, el pueblo volvió a poner en pie la danza, reconstruyendo los trajes y recuperando las figuras de los gigantes a partir de los recuerdos y de las fotografías antiguas conservadas por los mayores. Desde entonces, las Cocas y los Danzantes han vuelto a ser fieles a su cita con la Luz.

El verano vuelve a encontrarse con la tradición

La Agrupación Castro Floxo es la encargada cada año de acompañar la celebración con la danza. A su lado están también las Cocas, llevadas por dos vecinos de Santa Tegra que participan junto a los Danzantes. La Virgen recorre las calles sobre un carro tirado por mujeres y, en su trono, las primeras uvas Mencía maduras ponen otra nota propia de estas fechas. La escena reúne pasado y presente en una celebración que mantiene su esencia y que vuelve a convocar a vecinos y visitantes.

Danzantes y Cocas preparados para el desfile y la tradicional danza.
Danzantes y Cocas preparados para el desfile y la tradicional danza. | La Región

Durante toda la jornada, la Agrupación Castro Floxo acompañó a la vecindad y a quienes se acercaron a vivir esta tradición, como cada mes de agosto. Las Cocas y los Danzantes son mucho más que una danza. Son memoria, identidad y una forma de reconocerse en lo que fueron quienes estuvieron antes.

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