ARRANCA LA TEMPORADA
Galería | El parque acuático de Monterrei abre sus puertas con nuevas atracciones
Incendios en Ourense
KL ha desactivado la alerta de nivel dos por la proximidad del fuego a las viviendas de Carzoá, en Cualedro, municipio que registra un incendio forestal en la parroquia de Montes que ha arrasado unas 800 hectáreas.
La Consellería do Medio Rural ha informado de la desactivación de esta medida preventiva al ya "no haber peligro para núcleos de población", según ha explicado.
El alcalde de Cualedro, Luciano Rivero, y los servicios de emergencias del municipio habían recomendado por la noche que cientos de vecinos permaneciesen confinados en sus viviendas para evitar que inhalasen el "mucho humo" que habían levantado las llamas.
De acuerdo con las últimas estimaciones del departamento que dirige José González, este incendio ha arrasado unas 800 hectáreas de superficie desde que fue declarado a las 14,14 horas de este domingo. Para su control se han movilizado cuatro agentes, ocho brigadas, siete motobombas, cinco palas, seis helicópteros y cuatro aviones, junto a miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
También ha quedado desactivada de madrugada la alerta por la proximidad del fuego a las viviendas del núcleo de Guillamil, en Rairiz de Veiga. Este foco, declarado a las 13,44 horas del domingo, ha calcinado 260 hectáreas y en su extinción se han movilizado siete agentes, 12 brigadas, 12 motobombas, dos palas y nueve aviones, además de la UME.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
ARRANCA LA TEMPORADA
Galería | El parque acuático de Monterrei abre sus puertas con nuevas atracciones
PATRIMONIO Y NATURALEZA
Pinchos, vino y deporte, las claves de la Revolta Irmandiña de Verín y Monterrei
EVENTO PARA PROFESIONALES
San Sebastián, un nuevo escaparate para mostrar los vinos de la D.O. Monterrei
Lo último
Nueva tecnología
Los seguros, otra ventana de oportunidad en el negocio de la IA
CUARTA COMUNIDAD CON PEORES DATOS
La compraventa de viviendas en Galicia cayó un 7,2% en abril
La Región
El G7: pompa sin frutos