José Rodríguez, una vida pasada entre las vías y el humo de carbón

REPORTAJE

José Rodríguez Eireos pertenerce a la última generación de maquinistas que manejaron máquinas de vapor en Ourense

José, a la izquierda, recién llegado a la academia militar. A la derecha, en la actualidad, a sus 95 años.
José, a la izquierda, recién llegado a la academia militar. A la derecha, en la actualidad, a sus 95 años.

José Rodríguez Eireos tiene 95 años, y lleva cerca de 30 jubilado, pero nunca demasiado lejos de la estación de tren, oficio al que ha dedicado toda su vida, y en el que ha podido ser testigo privilegiado de la evolución tecnológica, pues por sus manos de maquinista han pasado las locomotoras de vapor, las diésel y en el último tramo de su vida profesional, las primeras eléctricas, las cuales condujo primero y enseñó a otros a manejar después.

Junto a Mario Moreno “Cantinflas”.
Junto a Mario Moreno “Cantinflas”.

Nacido en Mañente (Pantón), a escasos kilómetros de Monforte, pero afincado en Ourense, recuerda que se metió a maquinista porque “cuando era chaval no había otra cosa. Era el campo o ponerse a trabajar”.

“Era una vida muy esclava, se trabajaban muchas horas, domingos y festivos. Pero era bonito”

Tras hablarlo con su padre, se presentó en León al examen para ser ferroviario. “Entraron cultura general y matemáticas”, rememora. “Tras aprobar, yo pedí circulación, y me mandaron a la escuela militar de Zaragoza”, donde le empezaron a formar para manejar una máquina de vapor.

En mono de trabajo sobre la máquina.
En mono de trabajo sobre la máquina.

En aquel momento, “las máquinas tenían una caja de fuegos y otra de humos. Luego un depósito cilíndrico, y el lugar donde se quemaba el carbón, en torno al cual se movía el agua”. Era el año 1948 cuando hizo su primer trayecto entre Zaragoza, Girona y Barcelona, “entonces se tardaban ocho horas”.

Con gabardina, en el lado derecho, ya al mando de la locomotora.
Con gabardina, en el lado derecho, ya al mando de la locomotora.

José pasaría casi 10 años en esa línea llevando la locomotora, una década en la que hasta pudo conocer al actor Mario Moreno 'Cantinflas' en la barcelonesa estación de Francia. En 1958 le destinan a Vigo primero, y Ourense después, donde se pondrá al mando de las primeras locomotoras diésel que circularon por Galicia. “Al motor diésel lo llamábamos ‘El Renault’, porque era como llevar un coche. Con ellas llevábamos trenes que no llegaban a las 70 plazas”, continúa narrando Rodríguez. “Era una vida muy esclava, se trabajaban muchas horas, domingos y festivos. Pero era bonito, había mucha unión”.

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