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Para cumplir sus objetivos climáticos y digitales, los retos que nos depara el futuro son el abastecimiento, la transformación y el reciclado de materias primas fundamentales en Europa así como asegurar las cadenas de suministro. Son las denominadas materias primas críticas, como el litio, el wolframio o las tierras raras, que es posible que más pronto que tarde sean más importantes que el petróleo y el gas, ya que Europa está inmersa en pleno proceso de descarbonización.
Los geólogos tienen “evidencias claras” de que la provincia de Ourense podría albergar en el subsuelo 7 de las 34 materias primas consideradas críticas por la Unión Europea, aunque solo dos de ellas, el niobio y el tantalio, que forman el coltán (denominado “oro negro”) están siendo explotadas. La tercera en discordia, el litio, cuyo uso relacionado con el coche eléctrico dispara su demanda, empezará a ser explotada en breve a apenas 20 kilómetros de la frontera ourensana con Portugal, en Montalegre, y avanza a pasos agigantados en el occidente ourensano.
Bruselas ha cambiado de estrategia y tiene decidido poner coto al dominio asiático de la minería metálica, lo que podría acelerar los permisos para cualquier tipo de explotación. Por el momento, depende de terceros países, y en particular de China, que suministra el 66% de todas las materias primas críticas y el 98% de las tierras raras.
Los materiales críticos de la UE son aquellos minerales considerados “estratégicos” y “fundamentales” para la industria, debido a que el intenso crecimiento de las economías emergentes ha generado un aumento significativo de su demanda a nivel mundial, por lo que garantizar el acceso para las economías de los países europeos es cada vez más difícil. Actualmente, el listado para 2023 de estas materias primas “críticas” asciende a 34, de los cuales el potencial minero ourensano apunta a al menos seis. La generación de baterías de coches eléctricos, paneles solares y otras tantas innovaciones tecnológicas podrían estar bajo los pies de los ourensanos sin aprovechar.
Uno de ellos, el coltán, conocido como “oro negro” está siendo explotado ya en la mina de Penouta (Viana) desde 2018, convirtiéndose en la única que extrae este material en toda Europa. Esta especificidad que da la explotación de coltán podría extenderse a otros puntos de la geografía si hubiese más investigación. Eso consideran desde el Colegio Oficial de Geólogos. Su delegado gallego, Pablo Núñez, explicó a este periódico que “no puede haber transición energética sin materias primas minerales” y que Ourense tiene una oportunidad debido al proceso de descarbonización iniciado en toda Europa.
“Ourense es una potencia mundial en la pizarra y las cosas se están haciendo muy bien, pero hay otro tipo de materiales que son deseados por mucha gente, que probablemente tenemos aquí y no se explotan. Algunos están empezando, como el coltán en Penouta, pero hay evidencias claras de la presencia de litio, antimonio, tierras raras o wolframio, y también feldespato. Si no se incentiva la explotación y se aligeran los procesos administrativos, se perderá la oportunidad”, añade Núñez, que apuesta por la minería metálica como impulso futuro de la economía ourensana.
Según el Instituto Geológico Minero, Ourense tiene 48 explotaciones activas, menos de la mitad que en 2003, cuando eran 103. Un total de 34 se concentran en granito y pizarra, donde Ourense es líder mundial. El resto: arenas y gravas, cuarcita, corneana y caliza.
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