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El domingo 15 de marzo de 2020, los ourensanos, como el resto de españoles, se quedaron en casa. Hace ya tres años de aquel día, en el que arrancaba oficialmente el estado de alarma impuesto tras el estallido de la pandemia de covid. Los centros educativos cerraron, las empresas enviaron a sus trabajadores a casa y la mayoría de los negocios bajó la persiana.
El confinamiento terminó en mayo de 2020, pero sus consecuencias económicas permanecen. La cifra de autónomos es un claro indicador: en los últimos tres años, la provincia perdió casi un millar de trabajadores por cuenta propia. La hostelería y el comercio no esencial, cerrados durante el primer mes y medio de pandemia, son los sectores más golpeados. El número de sociedades también cayó en la provincia: actualmente son 309 menos. El bum inmobiliario generado por el ahorro de aquellos meses y las exportaciones muestran la otra cara de la moneda: la provincia cerró el 2022 con récord de hipotecas para viviendas desde 2011, con una inversión superior a los 100 millones, y las ventas en el exterior marcaron nuevos récords en 20221 y 2022. El turismo se recupera: las cifras de visitantes del pasado año casi alcanzaron los de 2019.
La pandemia del covid provocó una crisis sanitaria sin precedentes. En la provincia, el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) llegó a dedicarse, casi en exclusiva, a los pacientes contagiados. La gerencia tuvo que reorganizar los recursos disponibles y cerrar toda actividad no urgente para centrarse en los enfermos covid. La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) llegó a atender a más de una veintena de pacientes, y el CHUO, en su conjunto, rozó los 300 ingresados. En las primeras semanas se creó una unidad de atención telemática para los contagiados que se recuperaban en sus domicilios, y que llegó a dar servicio de forma simultánea a más de un millar de personas. Por su parte, Atención Primaria también tuvo que readaptarse al estado de alarma: la gran mayoría de las consultas se atendían de forma telefónica, excepto en casos de urgencia.
Las consecuencias de aquella crisis todavía se aprecian a día de hoy, pese a la recuperación de la normalidad en hospitales y centros de salud. El cierre de consultas externas durante el confinamiento disparó las listas de espera. Si la provincia cerró 2019 con una espera media de 40,5 días, el pasado 30 de junio el Sergas la cifraba en 73,7. Rehabilitación y Neumología encabezan el listado, con 153,6 y 119,4 días.
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