Alfredo Conde, Premio Ángeles Terrazo de Novela

"A CHUVIA ETERNA"

El autor ourensano cree que la obra ganadora, “A chuvia eterna”, puede ser su última nove

El escritor Alfredo Conde Cid es el primer galardonado con el premio.
El escritor Alfredo Conde Cid es el primer galardonado con el premio.

El escritor Alfredo Conde Cid (Allariz, 1945) acaba de ganar el Premio Ángeles Terrazo de Novela con su obra “A chuvia eterna”. Dotado con 20.000 euros, el jurado falló a favor de su novela entre las más de 200 inscritas y procedentes de países como México, Argentina, Uruguay, Chile, Portugal y Japón.

Conde recibió ayer la llamada para comunicarle el resultado en su casa, un lugar “antiguo de piedra, con un muro bastante alto alrededor. Allí me pilló la noticia y ese tipo de noticias se toman muy bien”, confiesa agradecido.

“A chuvia eterna” es la vigésima novela que escribe el escritor y colaborador de La Región, quien considera que “dada la edad a la que avanzo, posiblemente sea la última”. No obstante, añade: “No creo que vuelva a escribir otra, pero eso no significa que sea a ‘derradeira’”, apunta con humor.

La inspiración de concebir la novela partió de un amigo, quien le sugirió escribir acerca de Galicia. “Y fue lo que intenté con esta obra. Si llegué a reflejarlo bien, ya lo dirá la gente y los críticos”, declaró ayer el autor ganador del certamen en su primera edición.

Conde afirma que saberse elegido por el jurado de este certamen —Arantza Portabales Santomé, Darío Villanueva Prieto, José Manuel Otero Lastres, Bieito Rubido Ramonde y Adolfo Domínguez Fernández— es un auténtico lujo. “No hay muchos así, con esos nombres de calado, importantes en la literatura y en la vida”.

Sobre el proceso de escritura y temática de la novela, detalla: “Me llevó bastante tiempo. Tuve que darle muchas vueltas y correcciones y sintetizarla de manera que quedase como quedó. Me parece a mí que quedó bien”. Para Conde, el acto de recordar desde la ficción supuso incorporar en la obra muchas vivencias y, aunque entienda “A chuvia eterna” como una despedida, asegura que se trata de “una evocación de la Galicia de la que vinimos muchos y de la actual que disfrutamos o padecemos todos. Es la descripción de la Galicia donde yo crecí y la Galicia que de una forma u otra dejo”. Si bien el costumbrismo es fundamental en “A chuvia eterna”, Conde también apela al “humor, la ironía y realismo mágico, que también sé encontrar un poco”. “De la novela tienen que hablar los lectores”, concluye.

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