LITERATURA
De la dignidad que merecemos
LITERATURA
La lucidez deliciosa y minimalista de Bibiana Candia tiene una explicación: es una narradora que viene de la escuela de la poesía, de la ferocidad de las imágenes, de la urgencia de decir algo que antes no ha sido dicho del mismo modo.
Es con ese nivel de intensidad que abre para sus lectores el abanico de “Lar”, (Alfaguara, 2026) su segunda novela, el tipo de libro en que uno se pregunta con cierta incredulidad cómo alguien puede escribir así, con tanta belleza descarnada, con tanto doble fondo invisible. Y Candia lo logra, recreando la rebelión de las cigarreras de A Coruña, el 7 de diciembre de 1857. Pero no es la mirada de una historiadora o una antropóloga, sino la perspectiva de una artista que cuenta realidades íntimas de mujeres acorraladas por su época; desde sus casas hacinadas, desde la rudeza de los oficios diarios y la lucha por mantener en alto la raída la bandera de la esperanza, contra todo y a pesar de todo.
Las vidas de Dosinda, Ramona y Cordelia, entre otras mujeres obreras del barrio de Santa Lucía, animan este fresco narrativo donde los hombres parten a hacer las Américas, o mueren como malamente pueden, dejándoles a cargo de unas proles de hijos cuyo sustento raya lo imposible mantener. Entre las tres capitanean un paro en la Fábrica de Tabacos porque sus patrones han introducido unas nuevas máquinas que terminarán desplazándoles. ¿Os suena de algo? Pues bien, tal parece que el pasado no ha terminado de transcurrir, y que la novela histórica funciona como una metáfora incisiva que se cierne sobre los males del presente para decirnos qué está mal, o contra qué deberíamos rebelarnos .
Hay que ver las escenas de estas mujeres afilando navajas o escondiendo piedras en sus capazos, su ajetreo preparándose para custodiar su sustento contra una violencia que no tendrá piedad con ellas. En el transcurso de esas veinticuatro horas nos asomaremos a unas vidas sin otra alternativa que dar rienda suelta a la furia contra la injusticia y la represión del poder. Candia ha logrado aquí una catarsis rabiosa, protagonizada por personajes femeninos marcados por una visión clara de la realidad, pero también por los prejuicios heredados, las cadenas de la fe y los roles forzosos de la maternidad.
Se trata de una novela luminosamente sucia, dominada por visiones que se nos quedan reverberando, preguntándonos acaso qué es más real, lo que sucede en esas páginas, o las sensaciones de nuestras vidas maltrechas por el embotamiento de la rutina. Con “Lar”, Bibiana Candia ha alcanzado probablemente el punto más alto y preclaro de su carrera como novelista; si bien “Azucre”, la lanzó al estrellato literario, esta nueva entrega bien merece ser estudiada en los programas de bachillerato y universitarios.
Esas turbulentas postrimerías de 1857 no son más que un sutil pretexto para hablarnos de nuestro mundo, y de la dignidad que dentro de él merecemos alcanzar.
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