Evelio Traba
LOS LIBROS QUE LEO
"El último caso de Unamuno": apuntes para radiografía de 1936
LOS LIBROS QUE LEO
Un singular teorema narrativo vertebra esta novela: dos discípulos devenidos detectives investigan la muerte de su maestro, un escritor detective que a su vez busca la verdad sobre el suicidio aparente de uno de sus más fieles lectores.
Los discípulos son el abogado Manuel Rivera y la revolucionaria Teresa Maragall; el escritor es nada menos que un Miguel de Unamuno carcomido por la perplejidad y la culpa; el lector, Daniel Carbajo, un excatedrático católico cuya esposa busca desesperadamente la posibilidad de “enterrarlo en sagrado”.
El narrador de “El último caso de Unamuno” (Alfaguara, 2026) abre el diapasón de los hechos con la naturalidad confiada de un amigo de la familia; desanda los vericuetos de la Salamanca aterida de miedo de 1936 con la misma soltura con que revuelve en los arcones de la casa de los Unamuno en la calle de los Bordadores, o registra un escritorio del hotel en que se aloja el falangista sospechoso Bartolomé Aragón, la única persona que presenció la “muerte natural” del escritor.
La sencillez es aquí una mera estrategia, lo que comienza con unas escenas de la vida doméstica, va enrevezándose en una pesquisa cuya finalidad es llegar al corazón de lo macabro. Sólo un experto en Unamuno como Luis García Jambrina pudo haber tramado un relato cuya gran virtud está en la métrica de los detalles, en un conocimiento exhaustivo de la biografía personal y familiar unamuniana; pero sobre todo de un dominio puntilloso de esa Salamanca de falangistas, nacionales y rojos de los primeros meses de la Guerra Civil.
Un complemento importante de la fluidez de la trama es el resorte temporal que la dinamiza: su estructura de capítulos dobles con números romanos y arábigos, ubica al lector en dos realidades; las primeras semanas de enero de 1937, y luego varias escenas que van de julio a diciembre de 1936, donde Unamuno, atribulado por el repudio y la vigilancia, intenta dar consuelo a la viuda de Daniel Carbajo.
García Jambrina desenvuelve un fresco donde, luego de retratar a un humanísimo Miguel de Unamuno con luces y sombras, aparece una Salamanca oscura y laberíntica donde todas las verdades parecen estar convenientemente soterradas, y donde todo no es más que un siniestro caleidoscopio de apariencias.
La novela está llena de diálogos memorables: la conversación donde Manuel Rivera reprende a Unamuno; el duelo verbal entre Unamuno y el obispo Enrique Pla; el propio intento de intercesión ante Franco en favor de un puñado de inocentes constituyen verdaderas lecciones de lo que son personajes que han perdido absolutamente el control sobre la realidad.
García Jambrina provee a sus lectores de una radiografía necesaria. Es el retrato íntimo de una de las más altas inteligencias que ha dado este país, y a la vez, la imagen de una sociedad, que ahora, noventa años después, se encuentra acaso tan dividida y polarizada como entonces.
POR SUS OBRAS LOS CONOCERÉIS:
Luis García Jambrina. ( Zamora, 1960). Doctor en Filología Hispánica y profesor de Literatura en la Universidad de Salamanca. Experto en la vida y obra de Miguel de Unamuno. Destacan entre sus obras “El manuscrito de piedra” (2008), y “El primer caso de Unamuno” (2024).
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