Frederick Douglass, el esclavo lector que alcanzó la libertad

LOS LIBROS QUE LEO

Estas memorias de la esclavitud contenidas en "Vida de un esclavo Americano", siguen suscitando reflexiones éticas sobre el sentido contemporáneo de la libertad, tanto individual como colectiva.

Publicado: 22 ene 2026 - 06:10
Cubierta de la obra editada en 2020 por Capitán Swing
Cubierta de la obra editada en 2020 por Capitán Swing

Muchos de vosotros os preguntaréis en qué medida puede resultarnos útil hoy un libro sobre la esclavitud, justo cuando han transcurrido 180 años de su publicación. ¿Se trata de una mera curiosidad histórica, o de una sutil conexión con los males de nuestro tiempo?

 “Vida de un esclavo americano” (Capitán Swing, 2020) de Frederick Douglass es un testimonio único en su género: proporciona un cúmulo de información impresionante sobre las prácticas esclavistas en las plantaciones del Sur de Estados Unidos, con una riqueza de detalles tal que raras veces es vista en un texto de carácter puramente histórico; se respira en sus páginas un aire de vida real, de hierba recién cortada, de sangre que acaba de derramarse, de aguas que corren hacia lo desconocido.     

El sueño de la libertad comenzó para Frederick Douglass en el Baltimore de 1830, cuando su ama Lucretia Auld le reveló los enigmas del alfabeto: a partir de entonces fue imposible detenerle en su afán de curiosidad intelectual. Por más que el amo Hugh se opuso a la continuidad de su instrucción, Frederick, que aún no se apellidaba Douglass, se las ingenió para aprender a leer y escribir por sí mismo, pagando con trozos de pan robado a los chicuelos de la calle Philpot por una que otra eventual lección, hasta adquirir los rudimentos que poco a poco fue perfeccionando

El hecho de dominar la lectoescritura, significó para Frederick una ventaja poderosa respecto al resto de esclavos, pero también una especie de maldición: la absoluta ignorancia de estos, de algún modo les preservaba de unos sufrimientos de conciencia apenas tolerables para alguien ya consciente del valor de la libertad. De cierta manera, el amo Hugh tenía razón: el conocimiento le haría “descontento y desgraciado”. La esclavitud estaba meticulosamente planificada para que sus pilares alimentaran la oscuridad mental y el miedo

Componiendo un fresco sugestivo y sagaz, desfilan por estas páginas un todopoderoso coronel Lloyd, con tantos que esclavos que le resulta imposible conocerlos a todos; unos seres sanguinarios como los mayorales Plumber, Severe, Gore o el temidísimo “amansador de negros” Edward Covey, que para mayores pistas, es un líder entre los predicadores de su congregación, “temeroso” de Dios y devoto como pocos. 

Memorable resulta un pasaje donde Douglass relata una riña entre los esclavos de Jacob Jepsen, un propietario vecino, y otros pertenecientes al coronel Lloyd, donde unos y otros se agreden en pos de probar que un amo es más listo o más fuerte que otro. Douglass sopesa el trasfondo moral de dicho altercado con una brillante inferencia: “Parecían creer que la grandeza de sus amos era transferible a ellos”.  

 “Vida de un esclavo americano” es un libro escrito con honestidad y un implícito sentido del perdón. Frederick Douglass expone sin odio, convence sin alevosía, se vale constantemente de una secreta piedad hacia los que esclavizan. Leerlo es una forma de, al menos, evocar la libertad interior.

Por sus obras los conoceréis

Frederick Douglass, (1818) influyente líder estadounidense, defendió la abolición y los derechos del ser humano. Entre sus obras maestras destacan “Vida de un esclavo americano” (1845) y “Bondage” (1855), transformando para siempre la justicia social moderna.

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