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REUNIÓN
El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener sin cambios los tipos de interés, a pesar del impacto en la inflación de la subida de los precios de la energía a causa de la guerra en Irán, de forma que la tasa de depósito (DFR) seguirá en el 2%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) en el 2,15% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,40%.
“La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico”, señaló la entidad en su comunicado, donde subraya que las implicaciones para la inflación a medio plazo y para la actividad económica dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos y de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. “Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía”, advirtió la entidad.
En cualquier caso, el Consejo de Gobierno aseguró que sigue estando en una buena posición para navegar la actual incertidumbre, ya que la zona euro entró en este período de escalada de precios energéticos con la inflación situada en niveles cercanos al objetivo del 2%, y la economía mostró capacidad de resistencia en los últimos trimestres. Tal y como daban por descontado los mercados, el BCE optó por seguir a la espera, después de detener en junio de 2025 el ciclo de flexibilización de su política monetaria, a pesar del repunte al 3% de la tasa de inflación en abril y el debilitamiento del ritmo de expansión de la economía, hasta el 0,1% en el primer trimestre, un escenario cada vez más cercano a la estanflación. La prudencia del “Guardián del euro” se suma a la del resto de los grandes bancos centrales, después de que el Banco de Inglaterra también decidiese ayer no variar su tasa de referencia, fijada en el 3,75%, y el miércoles la Reserva Federal de Estados Unidos acordara mantener el precio del dinero en un rango objetivo del 3,50% al 3,75%. De su lado, el Banco de Japón dejó el martes estable su tasa de referencia en el “entorno del 0,75%”.
En la rueda de prensa posterior a la reunión, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconoció que “estamos viendo algunos efectos indirectos, pero sin duda no estamos viendo efectos de segunda ronda”, subrayó la francesa en referencia a la situación “más flexible” del mercado laboral, sin señales de subidas significativas de los salarios, al tiempo que está en marcha un ajuste financiero, por lo que el BCE quiere dedicar tiempo y un análisis exhaustivo a determinar en junio qué se requiere para alcanzar el objetivo de estabilidad a medio plazo del 2%. “Nos estamos alejando del escenario base”, reconoció Lagarde, para quien es necesario evaluar mejor la duración, profundidad y propagación del impacto de la subida de los precios energéticos. “El BCE siempre reaccionará, porque llevaremos la inflación de vuelta al 2%. Así que, sea cual sea la reacción, reaccionaremos”, apostilló.
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