POLÉMICA EN EL GOBIERNO
Margarita, el “verso suelto”
POLÉMICA EN EL GOBIERNO
Margarita Robles (León, 1957) se convirtió hace seis días en la ministra de Defensa más longeva de la democracia, superando a Narcís Serra, con su perfil de “verso suelto” del Gobierno más acentuado que nunca, tras la crisis de Ceuta y el choque de versiones en el seno del Ejecutivo a cuenta de los avisos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la entrada masiva de inmigrantes. Robles, jueza de profesión, ex secretaria de Estado del Interior con Felipe González y que nunca se ha afiliado al PSOE, asumió junto a Defensa el control del CNI, que hasta ese momento y con el anterior Gobierno del PP estaba en la órbita del Ministerio de la Presidencia. No era ajena, pues, a las políticas de seguridad e inteligencia.
La ministra ha defendido la labor de los servicios de inteligencia en el marco de la crisis de Ceuta en todo momento, e incluso permaneció como la única miembro del Ejecutivo que mantuvo que hubo avisos previos al salto, frente a las declaraciones de Pedro Sánchez, el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y media docena de ministros que afirmaron que no hubo tales informes.
La desclasificación de documentos relativos a los sucesos en la ciudad autónoma le daba la razón al mostrar que el CNI alertó a la Delegación del Gobierno ceutí y a la Guardia Civil vía WhatsApp, pero Moncloa incidió en que esos mensajes no fueron alertas “formales”, afeando a la inteligencia española que no elevara la advertencia cuando era “su competencia y responsabilidad”. El CNI, por su parte, admitió eso sí en fuentes difundidas por Moncloa que “no anticipó la magnitud” de los acontecimientos y Robles se alineó con el organismo al afirmar que el suceso fue “imprevisible”. En un intento de zanjar la polémica, abrió la puerta a la autocrítica cuando indicó que “todo se puede hacer mejor”.
La labor del CNI no fue lo único que la hizo apartarse del camino marcado por Moncloa en esa crisis. Rompió con el discurso oficial del Ejecutivo Sánchez al pedir a Marruecos “no tocar” a Ceuta y Melilla y cargar contra Rabat, mientras otros ministros coincidían en definir al país vecino como un socio “fiable” y “leal”.
Asimismo, pidió disculpas a los ceutíes por la gestión de la crisis y por si se habían sentido “olvidados”, mientras que el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, responsable del mando único operativo en la ciudad autónoma, enmarcó esta petición de perdón en una “reflexión propia”. Precisamente con el CNI la cartera de Defensa y la propia Robles vivieron una polémica anterior a la de Ceuta. Fue en 2022 con la destitución de Paz Esteban tras poco más de dos años como directora del centro y a la que sustituyó Esperanza Casteleiro.
Esteban fue cesada en medio del escándalo por el espionaje con el software “Pegasus”, que afectó a líderes independentistas, y por el robo de datos denunciado por el Gobierno a los teléfonos del presidente y la propia Robles, atribuido a Marruecos aunque su origen aún no ha sido determinado judicialmente.
La gestión de Margarita Robles al frente del Ministerio de Defensa recibe una valoración muy positiva dentro de las Fuerzas Armadas. Mandos y personal militar no esconden su aprecio por la ministra, destacan su estilo directo, su presencia constante en unidades y misiones, y su disposición a defender públicamente el trabajo de los militares en situaciones delicadas. Margarita Robles mantiene desde el primer día una relación fluida con la estructura castrense, y su implicación en asuntos como la mejora de las condiciones de vida en bases y cuarteles, la modernización de capacidades y la atención a las familias de los militares ha contribuido a consolidar una imagen de cercanía y respeto hacia la institución.
Sánchez volvió a confiar en Robles en la conformación de su Gobierno en 2023, a pesar de que la ministra tiende a ir por libre en ciertos asuntos. Por ejemplo, fue la primera miembro del Gobierno en llamar “dictadura” al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela en 2024, generando malestar en el seno del Ejecutivo.
Con su continuidad al frente de Defensa, Pedro Sánchez reconocía a la que es una figura clave de su Ejecutivo y muy valorada por la población. De hecho, el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) la suele colocar entre los miembros del Ejecutivo mejor valorados.
La confianza en Robles viene de largo. El presidente la colocó como su número dos en las listas de las elecciones generales de junio de 2016 y la recuperó como portavoz del Grupo Socialista al retomar el liderazgo del partido en mayo de 2017.
De hecho, fue uno de los 15 diputados socialistas sancionados por votar “no” a la investidura de Mariano Rajoy en octubre de 2016, manteniéndose fiel a Sánchez, que terminó dimitiendo como líder el PSOE para luego ganar las primarias a Susana Díaz y Patxi López. En esos meses, su defensa pública del “no es no” provocó además varios encontronazos serios con el Grupo Socialista, al que tuvo que dirigir después tras ser nombrada portavoz con el regreso de Sánchez.
La relación entre el jefe del Ejecutivo y Robles ocupó titulares en mayo de 2025, cuando se filtraron unos mensajes que Sánchez intercambió con el exministro José Luis Ábalos, enmarcados en la causa judicial por corrupción contra el también secretario de Organización del PSOE. Sánchez le llamaba “pájara”, diciendo además que “se acuesta con el uniforme”, en alusión a su perfil institucional. La titular de Defensa criticó estas palabras por “machistas”, pero rebajó su importancia.
La leonesa es juez de carrera y ocupó sus primeras plazas en Balaguer (Lleida) y San Feliú de Llobregat (Barcelona). Fue la primera mujer en presidir una Sala de lo Penal y una Audiencia Provincial -la de Barcelona, en 1991- y la tercera en entrar en el Tribunal Supremo.
Su trayectoria pública arranca en 1993, cuando fue nombrada subsecretaria de Justicia y luego, entre 1994 y 1996, fue secretaria de Estado de Interior, cuando Juan Alberto Belloch sustituyó a Antoni Asunción. Se enfrentó al terrorismo de ETA y gestionó crisis como la detención de Luis Roldán o el secuestro de Publio Cordón por parte del GRAPO. Pero también le tocó una etapa en la que afloraban los escándalos de corrupción del PSOE de Felipe González y también gestionar las investigaciones judiciales que sobre los GAL llevó a cabo el entonces juez Garzón.
Con Robles en el Ministerio de Defensa, España ha alcanzado el 2% del PIB destinado a defensa comprometido con la OTAN en 2014 gracias al mayor incremento presupuestario de la historia en esta materia para garantizar la defensa y la disuasión colectivas y modernizar el equipamiento militar, entre otros objetivos.
Además, ha coordinado el envío de ayuda militar a Ucrania, tras la agresión rusa, y gestionado la labor de las Fuerzas Armadas en crisis como la del covid, la dana que asoló varias localidades valencianas en octubre de 2024, los incendios forestales o la entrada masiva en Ceuta.
Su defensa del incremento del gasto militar y a favor de donar equipamiento militar y dinero a Ucrania le han valido las críticas de Podemos, primer socio de coalición de Sánchez, de Sumar, socio actual, y el resto de aliados parlamentarios.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
POLÉMICA EN EL GOBIERNO
Margarita, el “verso suelto”
FRENTE A LA FRONTERA
Ceuta no se rinde: “Marruecos, canalla, esto es de los caballas”
AGENDA INTERNACIONAL
Pedro Sánchez defenderá ante la ONU su gestión de la crisis de Ceuta
Lo último