Ratificada la querella de la denunciante contra el ex-DAO

PRESUNTA AGRESIÓN SEXUAL

El antiguo director adjunto operativo de la Policía Nacional alude a “pretensiones profesionales”

El exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, a su salida del juzgado.
El exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, a su salida del juzgado.

El ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional José Ángel González negó haber cometido una agresión sexual a una subordinada y atribuyó la querella contra él a las “pretensiones profesionales y personales” de la denunciante. Por su parte, la mujer ratificó su querella ante el juez.

Según confirmaron fuentes jurídicas, las dos partes defendieron ayer sus versiones opuestas sobre lo ocurrido ante el magistrado del Juzgado de Violencia sobre la Mujer Número 8 de Madrid, que investiga los hechos.

Las mismas fuentes confirmaron que el juez rechazó la medida cautelar solicitada por la acusación de prohibir que González contacte con la denunciante.

En declaraciones a los periodistas, González aseguró que acudió al juzgado a “demostrar” su “inocencia” ante el juez, afirmando que la querella le ha “destrozado la vida personal, familiar y profesional”.

Me han destrozado la vida por algo que no he hecho en absoluto. Ya me han juzgado, me han condenado sin ninguna prueba. Yo lo único que veo aquí en todo esto es maldad, ruindad y odio. Odio por no haber conseguido las pretensiones que ella quería, pretensiones profesionales y personales”, agregó.

El ex-DAO dijo que espera que el audio presentado por la denunciante al juez pueda “esclarecer los hechos y que salga la verdad adelante”, puesto que esa es “la prueba principal” en la causa.

Se refirió a un audio aportado por la denunciante a la causa que, según la defensa, probaría la supuesta agresión sexual, y que se pudo escuchar durante la sesión. De hecho, según explicó el letrado de la denunciante, Jorge Piedrafita, el ex-DAO “ha reconocido la plena validez” del documento y “su voz”, y “no lo ha impugnado”.

Ruido de la cremallera

“Lo reconoce y asume en toda su integridad”, resumió, asegurando que en un momento de la declaración el juez le dijo al ex-DAO que escuchó “perfectamente” el ruido de una cremallera, mientras que él lo negó, siempre según la versión de Piedrafita.

El letrado explicó a los periodistas que la mujer se ratificó en la querella presentada en una declaración “dura y difícil” en la que detalló los hechos, contestó a todas las preguntas y “ha acreditado todos los extremos que se le han preguntado”.

“Frente a eso, hemos tenido a un investigado que se ha acogido a su derecho primero a no declarar las preguntas de esta parte y luego se ha acogido a su derecho a mentir. Ha estado errático, no ha contestado a cosas y yo creo que se le han pillado en muchas mentiras”, añadió.

Así, afirmó que a la mujer “se le ha preguntado absolutamente por todo, con todo detalle” y ella respondió todas las preguntas, incluso aquellas que “el juez ha dicho que no eran procedentes”, para incidir en que “no tiene nada que ocultar y que está en posesión de la verdad”.

En cuanto a las medidas cautelares, Piedrafita solicitó que se prohíba la comunicación entre el exmando policial y la mujer, una petición que fue rechazada.

El acusado hace referencia a los “celos” y una relación consentida

El ex-DAO afirmó en un escrito al juez que ofreció a la denunciante marcharse de la vivienda en la que habrían ocurrido los hechos y negó que le impidiera irse, al tiempo que vinculó la querella a “celos” de la mujer.

Fuentes jurídicas explicaron que González insistió en esa tesis en la declaración de ayer y que utilizó otras expresiones como “histérica”.

Las mismas fuentes señalaron que el que fuera exjefe operativo de la Policía manifestó que las relaciones -que se limitaron a besos y abrazos- fueron en todo momento consentidas y que los gestos de la mujer no reflejaban un rechazo.

La representación legal de González señaló en el mencionado escrito “contradicciones entre el relato de la querella y el contenido de la grabación aportada como prueba documental fundamental”.

En su opinión, lejos de reflejar una negativa en todo momento por parte de la querellante, una imposibilidad de abandonar el lugar o un contexto de sometimiento constante, lo que se desprende de la literalidad de la conversación son unos reproches de celos y demandas de atención por parte de ella, expresiones afectivas y un tono de confianza personal.

La denunciante mantuvo “en el pasado una relación de afectividad” con el ex-DAO que “estuvo caracterizada desde su inicio por una asimetría de poder institucional manifiesta” dada su posición. “Esta situación de subordinación institucional fue sistemáticamente instrumentalizada por el querellado para generar y mantener una dinámica relacional de control”, dijo.

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