Bad Bunny se despide de Madrid con la última fecha de “Debí tirar más fotos”
GIRA ESPAÑOLA
Madrid lleva días vibrando con la presencia de Bad Bunny su gira “Debí tirar más fotos”, que reunió a cientos de miles de personas desde que arrancó su serie de actuaciones y que cerró su último concierto con una nueva reivindicación viral para las redes sociales
Bad Bunny volvió a convertir Madrid en un fenómeno cultural con su último concierto en el estadio Riyadh Metropolitano, una de las paradas más multitudinarias de su gira. La ciudad llevaba días vibrando con la presencia del artista, que reunió ya a cientos de miles de personas desde que arrancó su serie de actuaciones en la capital.
Pero fue en la noche del sábado cuando el puertorriqueño protagonizó uno de los momentos más comentados de la gira: su aparición en el escenario con una falda negra, un gesto que volvió a situarlo en el centro del debate.
El concierto, que agotó entradas con semanas de antelación, comenzó con la estética ya reconocible del tour: un escenario de grandes dimensiones, un diseño de luces envolvente y una narrativa visual que mezcla referencias caribeñas, urbanas y cinematográficas. El público, entregado desde el primer minuto, llenó el Metropolitano con una estética propia que se convirtió en parte del espectáculo.
La primera parte del show mantuvo la línea habitual de la gira, con Bad Bunny vestido con un traje de dos piezas en tono champán, una imagen que se convirtió en uno de los sellos visuales del tour. Interpretó varios de sus temas más recientes acompañado por una banda que refuerza el giro caribeño de su música.
Una falda viral
Pero fue en la segunda mitad del concierto cuando llegó el momento que encendió las redes sociales. Bad Bunny reapareció con una sudadera oversize roja de Adidas, combinada con una falda negra a la altura de la rodilla. La imagen, captada por miles de móviles en el estadio, se viralizó en cuestión de minutos. El artista, que ya defendió en numerosas ocasiones que la moda no tiene género, volvió a desafiar las expectativas del público y los códigos tradicionales del reguetón.
Su aparición en falda en uno de los conciertos más mediáticos de la gira refuerza ese mensaje y lo sitúa de nuevo en el centro de la conversación cultural. El público respondió con una ovación que se prolongó varios minutos, mientras el artista enlazaba algunos de sus temas más coreados.
La casita
La famosa Casita, el pequeño escenario elevado en medio del estadio, volvió a ser uno de los puntos más fotografiados de la noche. En esta ocasión, la selección de personas invitadas mostró más diversidad que en los primeros conciertos, donde la falta de variedad generó críticas en redes sociales.
Con este último concierto, Bad Bunny cierra su paso por Madrid dejando una estela de imágenes, debates y momentos que trascienden lo musical. Su capacidad para convertir cada aparición en un acontecimiento cultural y su voluntad de romper moldes lo consolidan como uno de los artistas más influyentes de su generación.
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