Belén Muñiz: de Ourense a Seattle en plena revolución de la IA
LA REVISTA
La ourensana Belén Muñiz lleva 20 años en el sector tecnológico y en el desarrollo de la inteligencia artificial. Hoy lidera un proyecto español de vanguardia desde Seattle
Hay ocho mil ciento veinte kilómetros y nueve usos horarios de distancia entre Galicia y el estado de Washington. En su principal ciudad, Seattle, vive Belén Muñiz desde hace doce años, aunque sus raíces, sus padres y los recuerdos de su infancia la conectan emocionalmente con su Ourense natal, ciudad a la que regresa siempre que puede. En Ourense empezó a estudiar marketing y gestión de empresas y luego se trasladó a Madrid donde se licenció en publicidad y marketing en la ESEM (International School of Business Management and Marketing). En Madrid comenzó su carrera profesional en el mundo del marketing y la publicidad, con empresas como Hachette Filipacchi, luego integrada en el grupo Hearst y luego se fue especializando en el ámbito digital y tecnológico que le llevaría a Seattle, donde su trayectoria se ha centrado más en el mundo de la inteligencia artificial. En la actualidad lidera desde esa ciudad de la costa oeste, la expansión de Velorum, una compañía española especializada en inteligencia artificial aplicada a la gestión del conocimiento empresarial.
Pregunta. Lleva viviendo fuera de Galicia muchos años. ¿Le sigue tirando Ourense?
Respuesta. Ourense es mi ciudad y mis raíces. Ahí nací, de Ourense son mis padres y mis abuelos, viví en Ourense hasta los doce años y sigo manteniendo el contacto con Ourense y viajo ahí una o dos veces al año.
P. Se fue de niña.
R. Me fui con doce años porque mi padre, que trabajaba en Caixa Ourense, quiso ir destinado a París y allí nos fuimos toda la familia. Él decía que iba a ser por poco tiempo, pero luego iba ampliando el plazo y, bueno, volví para empezar la carrera. La verdad es que fue una experiencia muy grata para todos. De regreso a Ourense empecé a estudiar marketing y gestión de empresas, luego terminé la carrera en Madrid y allí me quedé a vivir. Entre los estudios y los años de trabajo estuve casi trece años.
P. ¿Cuál fue su primer trabajo?
R. Ya en el mundo del marketing, empecé “casando” empresas. Mi primer proyecto fue casar a Disney con Chrysler. Disney estaba lanzando una de sus películas, “Tarzán” y Chrysler con un coche para familias, y ahí estuve era un trabajo muy creativo de marketing. Luego me fui a un grupo de medios, Hachette Filipacchi, llevando revistas del grupo en España como Quo, Emprendedores..., publicaciones de consumo que tenían mucho que ver con las marcas. A me gustaba mucho todo lo que tenía que ver con ventas.
P. ¿Cómo fue el paso del mundo analógico al digital?
R. Fue casi natural. Entonces tenía la suerte de trabajar con clientes muy fuertes como Disney Telefónica, Repsol, El corte inglés… empresas que tenían una inversión publicitaria muy fuerte y ya empezaban a decirte “te voy a dar menos dinero, porque mi dinero va a ir hacia lo tecnológico” y ya veías que el dinero empezaba a migrar a lo digital y yo pensé, o me cambio o muero. Así que en parte fue por necesidad, pero también por suerte, porque ahí fue cuando me llamaron de Microsoft, era una oportunidad muy buena y muy bonita y una vez que entras en Microsoft ya te metes cien por cien en la tecnología.
P. El desarrollo tecnológico resulta abrumador ¿no le parece?
R. Es que la evolución de la tecnología es rapidísima, desarrolla un crecimiento exponencial, va muy por delante de la mayoría de las personas y de las empresas. Hablamos, a lo mejor de que solo un veinte por ciento de las empresas pueden mantener ese ritmo de crecimiento.
P. ¿Y el resto?
R. Como ha sido en casi todos los procesos, el resto va al rebufo y se van aprovechando de esa vanguardia tecnológica.
P. Imagino que en muchos aspectos esa tecnología ha roto fronteras y distancias.
R. Sin duda. Y eso por ejemplo se veía en Microsoft en la década pasada cuando ellos ya llevaban tiempo trabajando en la IA, empezó a desarrollar proyectos para democratizar la inteligencia artificial, con los desarrolladores, los partners que son los que se lo cuentan a los clientes y así hasta el consumidor final. Ahí trabajé en casi doscientos proyectos con ellos que tienen que ver con el mensaje de cómo y para qué puede usar la IA y con ejemplos reales. Desde en decisiones operativas, decisiones financieras y aplicándolo a diferentes tipologías de empresas. Así que si bien parece que es ahora cuando está, digamos, explotando todo lo que se refiere a la inteligencia artificial, hay detrás un largo proceso de evolución.
P. Hay mucho miedo sobre lo que puede representar la inteligencia artificial mal utilizada ¿Hay que realmente?
R. Con la IA ahora pasa lo mismo que con Internet cuando empezó y como con casi todo. Tiene sus aspectos positivos y negativos. Lo importante es ir más allá de lo que se plantea en las redes sociales. ¿Una buena herramienta puede tener un mal uso? Claro que sí. Pero ahí es donde tiene que entrar todo un proceso de educación y formación para saber convertir la IA en un instrumento que va a facilitarnos más la vida en muchos aspectos. En el formativo, empresarial, tecnológico, la medicina… Yo veo la IA más como un compañero que puede ayudarte a desarrollar más tus habilidades e incluso a evitarte las tareas rutinarias.
P. Habléme de su nueva etapa con Velorum. ¿Cuándo comenzó y por qué en Seattle, si es una empresa española?
R. Llevo con ellos aproximadamente un año, hemos abierto aquí en Seattle, en parte porque yo vivo aquí, pero, sobre todo, por el deseo de que Velorum sea una empresa global y aquí está el ecosistema tecnológico, el corazón del cloud, tanto con Microsoft como con Amazon, tienen aquí sus ingenieros, sus departamentos de marketing, de ingeniería, de ventas, porque vamos a trabajar mucho con ellos, y con sus partners tecnológicos que están aquí y es bueno estar cerca, y también recoger el conocimiento de todo ese ecosistema. Es un mercado complicado, con mucha competencia, mucha innovación y todo va muy rápido pero Velorum se ajusta a este mercado.
P. ¿Cuál es la línea de trabajo de Velorum? He leído que se mueve más hacia el conocimiento empresarial.
R. Sí. Sobre todo, en grandes organizaciones que tienen muchísimos datos, muchísima información. El conocimiento es uno de los activos más valiosos que existe dentro de una organización y sin embargo, la mayoría de las empresas lo tiene atrapado. Velorum lo que hace es resolver ese problema, creando un mapa vivo y dinámico automáticamente de la estructura de la empresa ayudando a entender cómo funciona el negocio, a reducir riesgos operativos y modernizarse de una manera más segura. El conocimiento ya no está en lo que alguien recuerda, sino a través de sus propios sistemas. No se va cuando cambia el equipo humano, sino que permanece y está siempre disponible para cuando las personas lo necesitan. Hace que el conocimiento esté siempre accesible.
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