LA REVISTA
La playlist de... Greasy Belly
Comer
Como el cartero de la novela de James M. Cain, yo también llamo dos veces. Hay restaurantes en los que no tuve una buena experiencia la primera vez que fui y así se lo conté aquí, querido lector. Pero, ¿Y si han cambiado? O a lo mejor fui un mal día. Hace cinco años vine por primera vez a este restaurante y me tocó un menú muy poco afortunado y el restaurante estaba lleno de trabajadores de las contratas del AVE. Volví hace unos días, con unos amigos, de regreso a Ourense. El amplio comedor servía para poner distancia de seguridad entre mesa y mesa. Incluso en la misma mesa, entre comensal y comensal. Un restaurante seguro lo cual es importante en estos tiempos de historia de ciencia ficción que nos ha tocado vivir. Y es que la realidad siempre supera a la ficción.
Además de seguridad, había limpieza y un trato amable. Cuando me recitaron las opciones que tenía para comer, en las entradas, plato principal y postres me encontré ante las dudas existenciales de si tomar entrada o postre, porque en el principal ya tenía claro que iba a elegir el cabrito al horno. Al final opté por la entrada, una empanada de carne, que me recomendaron. Y me alegré mucho de la recomendación, porque en mi primera ocasión también había tomado empanada y no me había gustado. ¡Qué diferencia! Masa fina, buen relleno y un sabor muy casero. Con respecto al cabrito, me supo a fiesta, aunque era día laborable. Con eso digo todo.
Cocina muy casera, buenos productos, raciones abundantes (así que ya no tomé el postre porque entonces tendría que pedir habitación para echar una siesta) y esa sensación familiar que tanto agradeces cuando estás en ruta.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último