El valor de las plantas trepadoras

Belleza y diversidad hacen de algunas variedades florales las mejores para decorar pérgolas y celosías, dando un toque especial y distintivo a varios rincones del hogar

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Gracias a la gran variedad de especies que existen en el reino vegetal, siempre tenemos una posibilidad para adornar nuestros espacios. Ya hemos hablado de especies de exterior, de interior, plantas que no necesitan sustrato, plantas de sombra… Pero, ¿y si queremos decorar una pared entera? En ese caso, deberemos hablar de las plantas trepadoras.

Para decorar nuestras paredes o pérgolas exteriores, podemos elegir entre plantas con flor o sin flor, hay que destacar que hay muchas especies caducas, es decir, parte del año serán solo una maraña de tallos, por eso es importante saber lo que queremos antes de adentrarnos.

Comencemos por la famosa buganvilla. Esta especie posee unas flores blancas bastante pequeñas, pero tiene unas brácteas que la protegen de un color morado intenso que forman una tupida mata de color. En Galicia, debido a su clima, la buganvilla se ha intentado adaptar volviéndose una planta caduca. Aunque en invierno pierda la hoja, puede volver a brotar si la helada no es demasiado fría, para ello, siempre ayuda una poda para eliminar las yemas quemadas por las bajas temperaturas. Teniendo en

cuenta esto, la buganvilla puede tener flor todos los meses cálidos del año, en las regiones que poseen temperaturas más equilibradas, puede llegar a mantener el color todo el año.

La parte aérea de la buganvilla es muy resistente, llega a aguantar entre -3 y -7 ºC, pero sus raíces son bastante delicadas, habiendo que tener especial cuidado en los trasplantas.

La glicina por otro es, sin duda, una especie que una magnífica floración. En primavera se llena de flores lilas, azules o blancas que cuelgan cual racimo. Se trata de una planta muy fácil de cultivar, a pleno sol o en semisombra, ya que crece casi en cualquier tipo de suelo, siempre que este retenga la humedad. Es importante tener cuidado con su crecimiento, ya que es muy invasiva, es recomendable, debido a esto, no plantarla cerca de otras especies. Una buena poda en septiembre cuando termine su floración será la mejor manera de controlar su expansión. Debido a su forma de enredar, es más apropiada para pérgolas, ya que se enreda por enrosque en su apoyo. Esta trepadora aguanta las heladas por lo que cultivarla lejos de la costa, donde los inviernos son más rigurosos, no será un impedimento.

Este tipo de vegetación es muy resistente a los cambios térmicos

Si buscamos especies sin flor, podemos hablar de la hiedra japonesa. Esta especie Se adapta a muchos tipos de clima dentro de un rango de climas frescos y húmedos. Los climas templados y húmedos son los mejores, pero se adapta también a climas más fríos. Es capaz de soportar temperaturas de -15 ºC. Es una especie de hoja caduca, por lo que pasará el invierno con su “esqueleto” a la vista, pero nos brindará un color rojo muy vivo en los meses de otoño, dejándonos una bella estampa.

Hiedra decorativa

La hiedra común es una especie muy resistente y de hoja perenne. Sus hojas tienen un verde oscuro que nos permite recubrir superficies poco estéticas sin destacar a la vista. Es muy resistente: aguanta temperaturas bajo cero, aunque el verano no le gusta mucho y menos si está situada a pleno sol, en cuyo caso será conveniente regar las hojas a última hora de la tarde para evitar que el sol las queme.

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