CACHOPO EN A PONTE
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A lo largo de los fines de semana del mes de febrero, 17 restaurantes de O Barco ofrecen botelo en sus cartas. Un botelo nunca llega solo. Lo hace presidiendo un cocido, porque es el rey de los embutidos, aunque los más comedidos lo acompañan de verdura, patatas y algún chorizo. Si lo hacen en casa, sepan que hay que cocerlo tantas horas como kilos pese, pero como mínimo, tres horas. Puestos a comer un plato típico de O Barco de Valdeorras, hemos elegido cuatro vinos de otras tantas bodegas que tienen su sede en ese municipio.
Las bodegas de O Barco en realidad son seis. A las cuatro que hemos traído a esta página hay que sumar Godeval y Roandi. Godeval solo elabora godellos y hoy queríamos destacar vinos tintos porque ese carácter tánico que tienen los tintos acompaña muy bien con este tipo de platos. ¿Se podría tomar un botelo con un godello? Por supuesto (el primero que comí en mi vida fue acompañado con un godello y ambos me supieron a gloria)
A Roandi la tuvimos en esta misma sección hace pocos días hablando del maridaje de los espumosos con el cocido. Así que hemos elegido un vino de cada una de las otras cuatro bodegas, comenzando por un crianza de Merenzao que elabora Virgen del Galir en Éntoma, aunque con uvas de un viñedo de As Ermitas y terminamos con un rosado de Mencía. Entre medias, un crianza de Mencía y Garnacha, de la Cooperativa Jesús Nazareno y un vino joven monovarietal de Mencía de Hacienda Ucediños. Hay para todos los gustos. Y como el Godello es la gran estrella en Valdeorras, los tintos todavía se pueden encontrar a precios mucho más asequibles.
Hasta que el mercado descubra que son tan buenos como los blancos.
Tres mil metros cuadrados tiene la finca “Los Carismáticos” y sus cepas más de cincuenta años. De ellas salen las uva con la que se elabora este vino monovarietal de Merenzao, fermentado en cuatro barricas de 500 litros. Finalizada la fermentación, que se realiza de manera espontánea con levaduras autóctonas, es sometido a una crianza de diez meses en barricas de roble francés.
Pequeña bodega familiar que arrancó su andadura con un viñedo de hectárea y media en O Barco, donde tiene además su sede, ha hecho una importante apuesta por los monovarietales de Mencía, entre los que traemos a esta sección este vino joven pero muy bien afinado antes de salir al mercado. Fresco, afrutado y a la vez cálido. Muy apropiado para un botelo.
La combinación Mencía-Garnacha resulta perfecta cuando se elabora un vino con idea de realizar una prolongada crianza. Este ensambla 85 por ciento de Mencía y 15 de Garnacha y su crianza fue de doce meses en barrica de roble. Elaborado por la Cooperativa Jesús Nazareno. Su esfuerzo por la realización de vinos muy equilibrados se ha visto recompensado con varios premios.
El sabor del rosado de Mencía resulta extraordinariamente frutal. Elaborado con uvas procedentes de cepas orgánicas cultivadas en un viñedo sobre suelo mayoritariamente pizarroso. La extracción del color se produce tras un ligero sangrado del mosto que luego fermenta en barrica. Se redondea con tres meses de crianza en barrica de roble francés.
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