Apoyo a la Hermandad Gallega de Venezuela en redes y cuestionamientos al Gobierno tras la clausura de la entidad
CLAUSURA TEMPORAL
El cierre durante 12 días de la Hermandad Gallega de Venezuela por parte de la agencia tributaria venezolana, ha generado un amplio respaldo social y un intenso debate público sobre la fiscalización de instituciones culturales y comunitarias en el país
La clausura temporal de la Hermandad Gallega de Venezuela por presunto incumplimiento de obligaciones fiscales está provocado un acalorado debate en redes sociales y en la comunidad gallega del país. La medida, ejecutada por el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT) el pasado jueves por la noche, ha generado tanto respaldo masivo a la institución como cuestionamientos hacia la actuación del organismo fiscal y hacia la gestión gubernamental en materia tributaria.
La Hermandad, fundada en 1960, es uno de los centros sociales, culturales, deportivos y sociales más respetados de la colectividad gallega en Venezuela. Durante más de seis décadas, la entidad ha funcionado como un espacio de identidad y cohesión, ofreciendo no solo actividades culturales, educativas, recreativas, también apoyo y atención a la diáspora. Su cierre por espacio de 12 días, ha sido percibido por muchos como un ataque a la vida social y cultural de la comunidad.
En el debate público que se ha generado, predomina el apoyo a la Hermandad, valorando su contribución histórica y su capacidad de mantener viva la identidad gallega en un contexto económico y político complejo. Es el caso de Luis Alberto Acosta, que afirma que "quienes conocemos la Hermandad Gallega sabemos lo diciplinados que son el equipo Administrativo, esto fue intencional". Al mismo tiempo, la medida ha abierto un espacio de reflexión sobre la relación entre el Estado y las organizaciones de origen extranjero, así como sobre la gestión y sostenibilidad de instituciones sin fines de lucro en Venezuela. En un comentario Johnny Honda abunda: "Destruyen al que sigue apostando por el país, los pequeños negocios con multas que no tienen como pagar, prefieren quebrar el comerciante en vez de ayudarlo a crecer y que sigan generando tributos.
Aunque algunos ciudadanos cuestionan posibles irregularidades fiscales o administrativas, como Ilufia que se muestra de acuerdo con la clausura "es más debieron ser más días. Nadie está por encima de la ley todo instituto debe pagar sus impuestos si no que se atengan a las consecuencias", la percepción generalizada es que la medida fue desproporcionada, ejecutada con nocturnidad y sin un aviso previo que permitiera a la directiva del club regularizar la situación antes de la intervención. Este contexto ha alimentado la sensación de que la medida tiene un trasfondo político, especialmente al coincidir con la proximidad del aniversario de la Hermandad y la celebración del Día de la Hispanidad. "La Hermandad es un bastión de la diáspora, una comunidad de apoyo, y la casa de miles. Están lanzando juicios de valor sin tener la menor idea del esfuerzo que se requiere para mantener esta institución en pie en el contexto actual. Hablan desde la comodidad de su ignorancia sobre "mal manejo" o "privilegios", pero no ven las espaldas que cargan el peso de la asistencia social, del Colegio Castelao, y de la historia de toda una colectividad", asegura Ainhoa López, respondiendo a algunas críticas.
Además de la relevancia cultural, la Hermandad cumple un rol social significativo, desde la atención social, la gestión del Colegio Castelao hasta la organización de actividades deportivas y recreativas para niños, jóvenes y adultos mayores. Este carácter integral ha sido subrayado en muchos comentarios de la comunidad. Es el caso de Raquel Roíz, que va más allá manifestando su indignación por la desatención del Gobierno de Maduro hacía la ciudadanía. "Si pagaras los impuestos y se vieran mejoras, acepto que hay que pagar, pero no hay huecos que ahora se llaman crater, pavimentan y las alcantarillas quedan formando un hueco. Eso si los veo con unas camionetas mientras el pueblo pasa hambre", comenta.
El caso ha reabierto el debate sobre la administración de impuestos en Venezuela y sobre cómo las entidades privadas y comunitarias interactúan con las autoridades fiscales y ha generado cuestionamientos sobre la transparencia en el uso de los recursos públicos y la aplicación de sanciones, así como sobre el impacto que estas acciones tienen en organizaciones con fines culturales y sociales, tal como explica Daniel Fonseca: "El gobierno ha incumplido con la salud, educación, sueldos y salarios, vialidad, economía y va seguír cerrando instituciones excelentes que aportan a Venezuela".
Por el momento, la directiva de la Hermandad asegura que ha cumplido con los requerimientos solicitados por el SENIAT y se encuentra a la espera de la resolución final, con la expectativa de que las actividades puedan reanudarse con normalidad en los próximos días. Mientras tanto, la comunidad gallega mantiene un firme respeto y apoyo hacia la institución, valorando su papel como eje de identidad cultural y social en Venezuela.
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