Bruselas eleva la previsión de crecimiento de España mientras rebaja la de la UE
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La construcción se mantiene como uno de los puntales económicos de España, al que Bruselas pone en alerta ante la posibilidad de que se debilite el turismo
La Comisión Europea ha mejorado ligeramente la previsión de crecimiento de la economía española para 2026, pese al impacto del shock energético provocado por el conflicto en Oriente Próximo, y estima que el PIB crecerá un 2,4% este año, una décima más de lo previsto el pasado otoño.
A la luz de este dato, España seguirá siendo, de las grandes economías del bloque comunitario, la que muestre mayor ritmo de expansión en un contexto de deterioro generalizado de las perspectivas económicas europeas. A modo de ejemplo, volverá a situarse muy por encima de países como Alemania, cuyo crecimiento quedará limitado al 0,6% en 2026, la mitad de lo previsto por Bruselas el pasado otoño.
En cuanto al global del continente, el avance apunta que el PIB de la eurozona crecerá un 0,9% en 2026 frente al 1,2% previsto el pasado otoño; mientras en el conjunto de la Unión el avance será del 1,1%, tres décimas menos de la estimación anterior.
Frente al buen dato del crecimiento, la inflación española sufre un repunte, y se calcula para el 3% este año desde el 2,7% anterior. En cambio, la tasa de paro caerá hasta el 9,9%, aunque se mantendrá entre las más elevadas de la Unión Europea.
Demanda interna
En su análisis, la Comisión prevé que la demanda interna continúe siendo el principal motor de crecimiento de la economía española en 2026 y 2027, impulsada principalmente por el consumo privado y la inversión. El gasto de los hogares se verá apoyado por el crecimiento del empleo, en un contexto de inmigración sostenida y bajo endeudamiento de las familias.
Asimismo, Bruselas considera que la buena posición financiera de las empresas no financieras y la aplicación del Plan de recuperación y resiliencia contribuirán a sostener la formación bruta de capital fijo, especialmente en construcción y activos intangibles. Por el contrario, prevé que las exportaciones netas resten al crecimiento en 2026 por la evolución incierta de las ventas de bienes al exterior, antes de tener una aportación prácticamente neutra en 2027.
Entre los principales riesgos para la economía española, la Comisión apunta al posible debilitamiento de la actividad turística, especialmente de los flujos procedentes de destinos de larga distancia, por el aumento de los costes de viaje y otras perturbaciones vinculadas al transporte.
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