Los fondos de inversión ponen el foco en un mercado de préstamos de cinco billones en Europa
Análisis
El crédito paralelo permite a los inversores financiar empresas junto a los bancos y acceder a un universo potencial que multiplica por cuatro el tamaño de los principales mercados de deuda corporativa
Los fondos de inversión buscan ganar presencia en una parte del negocio que durante décadas permaneció casi exclusivamente en manos de los bancos: los préstamos a medianas empresas europeas. Su objetivo no es sustituir a las entidades financieras, sino complementarlas: ambos aportan dinero a una misma compañía, comparten las garantías y ocupan la misma posición a la hora de cobrar.
Este modelo, conocido como crédito paralelo, abre a los inversores un segmento empresarial al que tradicionalmente han tenido dificultades para acceder. Se trata, en buena medida, de compañías familiares o independientes, centradas en sus mercados nacionales y acostumbradas a financiar sus inversiones y necesidades de liquidez mediante préstamos bancarios. En lugar de acudir directamente a los fondos, mantienen su relación con el banco, que comparte la operación con otros proveedores de capital.
La fórmula también ofrece ventajas a las instituciones de crédito, que pueden atender las necesidades de financiación de sus clientes sin asumir íntegramente el importe de cada préstamo. Los fondos, por su parte, aprovechan la capacidad comercial de los bancos y su conocimiento de las empresas, al tiempo que diversifican sus inversiones entre compañías de menor tamaño y sectores menos representados en los mercados de deuda.
La dimensión potencial de este negocio es considerable. Según las estimaciones de la gestora estadounidense Muzinich, los préstamos empresariales europeos susceptibles de encajar en esta estrategia suman 5,081 billones de euros. La cifra multiplica por más de cuatro los 1,214 billones que reúnen conjuntamente los mercados europeos de bonos de alto rendimiento, préstamos sindicados y deuda privada tradicional en el viejo continente.
La expansión de este modelo, que ya constatan la Autoridad Bancaria Europea y las consultoras internacionales PwC y Deloitte, revela que bancos y fondos comienzan ya a compartir el negocio de financiar a las empresas europeas.
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