Grandes fortunas
Estados Unidos concentra la nueva riqueza mundial
ENERGÍA
Los países del G7 han decidido liberar un total de cien millones de barriles de petróleo, crudo y diésel a lo largo de los próximos cuatro meses para tratar de rebajar los precios en un contexto de mucha presión sobre los mercados energéticos.
Es la principal conclusión de la reunión virtual que han mantenido los siete países, que se han avenido a tomar medidas para proteger a hogares y empresas frente a unos precios al alza que "amenazan la estabilidad económica". Pero además, como ha explicado la presidencia francesa del G7, se ha decidido coordinar programas de mantenimiento de las refinerías para que las plantas no paren de manera simultánea y se pueda aumentar la producción en caso de que sea necesario.
Al mismo tiempo, han pedido colaboración a aquellos países con mayor capacidad de refinación de crudo para impulsar la producción, sobre todo de diésel, uno de los segmentos más afectados por el actual shock.
"La preocupación de nuestros ciudadanos por los precios de la energía sigue siendo una prioridad absoluta. Seguiremos de cerca la evolución de la situación y estaremos preparados para ajustar las medidas según sea necesario. Los acuerdos alcanzados hoy representan un paso hacia un futuro energético más seguro, transparente y resiliente", han concluido.
Al respecto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha respaldado esta liberación de reservas de combustible, que estará coordinada por la Agencia Internacional de la Energía, mientras ha reivindicado la necesidad de "mantener el rumbo de la transición limpia para ganar más seguridad energética".
En todo caso, ha aplaudido la decisión de los países del G7 de no imponer vetos a las exportaciones entre aliados, en medio de las dudas sobre la actuación de Estados Unidos. De hecho, antes de la reunión, una portavoz comunitaria ya había advertido de que una prohibición de este tipo dañaría la confianza de la Unión Europea en Washington como socio "fiable".
También el propio Donald Trump ha confirmado la liberación de una "enorme" cantidad de reservas de petróleo, después de haber llegado a asegurar que estaba considerando prohibir las exportaciones de diésel; una amenaza que posteriormente enfrió al reconocer que podría tener un "impacto negativo" en el precio de la gasolina.
La guerra con Irán, que ha impulsado al alza el precio del crudo, ha ejercido una presión aún mayor sobre los precios de los productos derivados del petróleo, como el diésel y la gasolina, debido a la escasez de refinerías operativas para producir estos combustibles. Estados Unidos, principal proveedor externo de diésel de Europa, registra un fuerte aumento de los precios domésticos que llevó a Trump a declarar que apoyaría la prohibición de las exportaciones de este combustible.
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