Portugal ordena el territorio para desbloquear nuevos proyectos renovables

ENERGÍA

El gobierno luso abre a consulta pública un mapa de zonas prioritarias donde se concentrarán futuras inversiones renovables y se podrán reducir los plazos administrativos

Vista de un parque eólico desde un avión
Vista de un parque eólico desde un avión

Portugal ha puesto en marcha la consulta pública de su denominado Mapa Verde, el instrumento con el que pretende identificar qué zonas son las más adecuadas para instalar nuevos parques eólicos y solares con un mecanismo de reducción de plazos administrativos.

Su propuesta, según la información facilitada a La Región Internacional, refleja 1.300 zonas potenciales, definidas teniendo en cuenta factores como el potencial eólico y solar, la sensibilidad ambiental, la compatibilidad con la planificación territorial y la cercanía a las infraestructuras eléctricas.

En concreto, los técnicos lusos identifican 792 polígonos potenciales para la producción de energía solar fotovoltaica, con una superficie conjunta de unas 370.000 hectáreas, y el mayor peso se concentra en el centro del país, tanto en la franja atlántica como en las áreas interiores próximas. A modo de ejemplo, solo en la región de Coimbra son 113 los espacios preseleccionados. En cuanto a la energía eólica, los 510 puntos delimitados abarcan 84.500 hectáreas y se concentran todavía más en la zona central, especialmente en Beiras e Serra da Estrela, con 92 áreas potenciales.

Transcurrido el mes de plazo para que la ciudadanía portuguesa dé su opinión al respecto, las zonas seleccionadas se beneficiarán de procedimientos de concesión de licencia más breves y simplificados, pues los análisis territoriales y ambiental podrán realizarse por adelantado. Además, según el criterio del ejecutivo portugués, la evolución previa del territorio permite concentrar las inversiones en lugares con menos conflictos ambientales y urbanísticos, reduciendo así la incertidumbre previa a la apuesta por un proyecto.

Con todo, lo que ha dejado claro el gobierno luso es que la inversión en uno de los territorios que resulten aprobados no implica la aprobación automática de una planta solar o eólica, ni que pueda construirse sin los correspondientes permisos. De igual modo, el resto del territorio no queda excluido de futuros desarrollos de energía renovable.

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