Sacyr y CAF vuelven a la carrera por el contrato del metro de Bogotá tras el fracaso de la primera licitación

Oportunidades

Las empresas españolas compiten de nuevo por la construcción de la línea 2, un megaproyecto de 15,5 kilómetros y más de 7.000 millones de euros que tuvo que volver a licitarse después de quedar desierto en enero

Render del metro de Bogotá
Render del metro de Bogotá | Metro de Bogotá

Bogotá vuelve a poner en marcha uno de los mayores concursos ferroviarios de América Latina después de que el primer intento terminara sin ofertas. Ahora, las empresas españolas Sacyr y CAF han decidido regresar a la carrera, pero ya sin Acciona, para competir por la futura línea 2 del metro de la capital colombiana, un proyecto de 15,5 kilómetros cuya inversión supera los 7.000 millones de euros.

Son tres los grupos internacionales que se han presentado durante la fase de precalificación; un primer filtro en el que las autoridades evaluarán las capacidades técnicas, financieras y jurídicas de los aspirantes antes de conocer sus propuestas técnicas y económicas. Así, el consorcio español, según la documentación a la que ha tenido acceso La Región Internacional, se medirá con un grupo encabezado por la firma portuguesa Mota-Engil, acompañada por la francesa Spie Batignolles, y con otro liderado por la empresa china Xi’an Metro.

A este punto se llega después de que el primer concurso para la segunda línea de metro de Bogotá concluyese en enero de este año sin ofertas. Y es que, de los cuatro grupos que concurrían, dos fueron excluidos por un conflicto de interés y otro se retiró aduciendo riesgos debido a los tipos de cambio, lo que dejaba el camino libre para la propuesta española, formada por la constructora Sacyr, el fabricante de trenes CAF y la energética Acciona. No obstante, esta última empresa decidió descolgarse del proyecto y el alcalde de Bogotá rechazó conceder la prórroga que pedía el resto de la alianza hispana para reconfigurar su consorcio, de modo que el procedimiento quedó desierto.

Ahora, ocho meses después, Sacyr y CAF vuelven a intentarlo juntas. En juego está una infraestructura llamada a transformar el transporte de la capital colombiana: unos 15,5 kilómetros, once estaciones —diez subterráneas y una elevada— y 25 trenes completamente automáticos, además de la infraestructura, los sistemas ferroviarios y la operación y el mantenimiento de la línea.

Este proyecto será financiado entre el gobierno de Colombia y el ayuntamiento de Bogotá, y cuenta con apoyo de banca multilateral como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.

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