Francia suspende el uso de granadas aturdidoras después de que un alumno perdiera una mano en las protestas
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El caso somete a debate la respuesta policial frente a los manifestantes, mientras la madre del adolescente se pregunta "cómo se puede tratar así a los niños"
El caso de un adolescente que perdió una mano durante las protestas estudiantiles en Francia, en medio de una oleada de quejas por la brutalidad policial que se está dirigiendo contra este colectivo, ha abierto un intenso debate en el país galo sobre la respuesta de las fuerzas del orden frente a los manifestantes.
En ese contexto, el ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, ha anunciado una prohibición temporal del uso de granadas aturdidoras. "Suspendo su uso durante las movilizaciones de estudiantes de secundaria hasta que se esclarezca lo ocurrido", ha anunciado el dirigente público en relación con lo ocurrido en Lens, aunque no ha dudado a la hora de defender a los cuerpos de seguridad, que tienen una labor "complicada". Sin dejar de incidir en que los agentes solo intervienen cuando se producen "actos graves de violencia", ha comprometido que se investigará si ha habido algún episodio de "desproporción".
Este tipo de manifestaciones no son bien recibidas por la familia del menor afectado. De hecho, su propia madre tiene claro lo que ha ocurrido: que a su hijo adolescente le han amputado una mano. "Le han robado la vida, es un chico de 15 años. ¿Cómo se puede tratar así a los niños?", ha declarado a BFMTV.
Las protestas estudiantiles que comenzaron en París el pasado 28 de septiembre y se extienden ya por buena parte de Francia presentan un saldo estremecedor: más de 80 policías y unos 65 trabajadores educativos heridos, varios millones de euros en daños materiales y más de 5.000 detenidos, de los cuales el 90% son menores de edad.
Los estudiantes salieron a la calle hace una semana para protestar por los recortes y la falta de profesores, además de la masificación de las aulas y la falta de recursos materiales, pero la situación se ha ido agravando y las protestas están dando como resultado episodios de quema de contenedores y daños graves a institutos públicos. De hecho, según los datos de las autoridades francesas, más de 1.200 institutos se encuentran "bloqueados o afectados".
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