Hungría y Eslovaquia recurrirán el veto de la UE al gas ruso

Alegan que no se han tenido en cuenta las especificidades de todos los países y que el veto supondrá un encarecimiento del recurso

Tuberías de gas
Tuberías de gas

Eslovaquia y Hungría han anunciado ya que acudirán al Tribunal de Justicia de la Unión Europea el acuerdo ratificado hoy por el bloque comunitario para vetar las compras de gas procedente de Rusia a partir del año 2027.

"Utilizaremos todos los medios legales para anularla", ha anunciado el ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Péter Szijjarto, quien ha sostenido que el acuerdo se presenta como "una decisión de política comercial" para evitar la necesaria unanimidad que requeriría en el seno de la UE la aprobación de sanciones contra Rusia. La justificación que esgrime el responsable de la diplomacia húngara es que impedir a su país adquirir gas ruso "aumentará significativamente" el coste energético que afrontan las familias.

En la misma línea, su homólogo eslovaco, Juraj Blanar, ha reprobado que estas restricciones no han tenido en cuenta "las circunstancias específicas de cada país", ni se ha garantizado "una transición justa, realista y socialmente sostenible para todos los Estados miembros".

El acuerdo

En concreto, la Unión Europea acordó comenzar a aplicar un veto sobre las importaciones de gas ruso al territorio comunitario gradualmente a partir de 2027, una medida que solo contó con la oposición de Hungría Eslovaquia, mientras Bulgaria se abstuvo.

Comenzará a aplicarse a principios de 2027 en el caso del gas natural licuado y en otoño del mismo año en lo que a la llegada de gas por gasoducto se refiere; un período de transición que limitará el posible impacto de esta decisión en el precio del producto. "A partir de hoy, el mercado energético de la UE será más fuerte, más resiliente y más diversificado", ha destacado el ministro de Energía de Chipre como portavoz del país que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, al tiempo que ha celebrado "un paso importante" hacia "una unión energética autónoma".

En el marco de este acuerdo, la UE también ha decidido imponer una obligación de que los Estados verifiquen la procedencia del gas antes de autorizar su entrada, a fin de evitar que recursos de Rusia puedan introducirse en el mercado comunitario a través de terceros países. El catálogo de sanciones ante incumplimientos comienza en 2,5 millones de euros en el caso de personas físicas y en 40 millones si se trata de empresas. A estas multas habría que sumar un mínimo del 3,5% del volumen de negocio anual total mundial de la empresa o del 300% del volumen de negocio estimado de la transacción.

Con todo, el reglamento aprobado hoy prevé una salvaguarda para volver a conectarse al gas ruso "en caso de declaración de emergencia" o si la seguridad del suministro "se ve seriamente amenazada en uno o más países de la UE", momento en el cual se podrá suspender la prohibición de importación durante un máximo de cuatro semanas.

El visto bueno de los Veintisiete era el último paso pendiente para romper con todas las compras de gas ruso después de la aprobación de esta medida en la Eurocámara con 500 votos a favor, 120 en contra y 32 abstenciones. El gas ruso sigue representando el 13% de las importaciones de la Unión en 2025, frente a las importaciones de petróleo ruso, que supusieron menos del 3% en 2025.

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