La competencia mundial por el capital mantiene los bonos bajo presión
INVERSIONES
BlackRock vuelve a comprar deuda estadounidense después de casi seis años, pero anticipa nuevas caídas en los títulos a largo plazo ante las enormes necesidades de financiación de gobiernos e inteligencia artificial
Los bonos han vuelto al radar de los inversores en los últimos meses. La rentabilidad de la deuda pública se mueve en máximos de varias décadas tras la caída de los precios, pero la creciente competencia por el capital, ante las enormes necesidades de financiación de gobiernos y empresas, amenaza con prolongar el ajuste de los títulos a largo plazo.
Es la cautela que deja sobre la mesa el último informe de BlackRock, que introduce el giro de la mayor gestora de activos del mundo sobre los bonos desde 2020. En aquellas fechas, el bono de Estados Unidos a diez años ofrecía alrededor de un 0,9% de rentabilidad, muy lejos del 5,25% que se alcanza ahora tras una subida de 110 puntos básicos desde comienzos de año.
En este escenario, la firma ha decidido otorgar la calificación de sobreponderada a su posición en la deuda de menor vencimiento y pasar de negativa a neutral la conferida a los bonos a largo plazo, para los que detecta un escenario incierto.
Como explica en su análisis, los gobiernos necesitan financiar mayores déficits y emisiones, al mismo tiempo que la inteligencia artificial, las infraestructuras y la transformación energética reclaman cantidades extraordinarias de inversión, y todos ellos compiten por una reserva de ahorro limitada.
Esa presión, advierte BlackRock, obligará a seguir aumentando la remuneración para atraer fondos, lo que podría mantener los tipos estructuralmente elevados y provocar nuevas caídas en el precio de los bonos. Tanto es así que asume que todavía existe margen para que los rendimientos a largo plazo sigan subiendo "a medida que se intensifica la competencia por el capital".
De hecho, calcula que los actuales rendimientos proporcionan un colchón de unos 75 puntos básicos: la rentabilidad de la deuda a diez años podría aumentar en esa magnitud durante los próximos doce meses antes de que el retorno total de la inversión pasara a terreno negativo.
Wall Street
Este regreso de BlackRock a la deuda estadounidense se financia parcialmente mediante una reducción de la exposición a Wall Street, cuya posición cae de positiva a neutral: su propósito es recoger beneficios protegiendo las carteras del impacto de una eventual sacudida relacionada con el despliegue de la inteligencia artificial.
Con todo, recalca que la IA sigue formando parte de su apuesta, como prueba el hecho de que mantiene su preferencia por las empresas relacionadas con este desarrollo y por la industria necesaria para sostener su expansión. "Estamos gestionando el riesgo a corto plazo, no cambiando nuestras convicciones fundamentales", sostiene la firma estadounidense, que maneja activos por valor de 13,8 billones de euros.
En concreto, BlackRock conserva una visión favorable sobre las Bolsas emergentes, donde encuentra una combinación de beneficios sólidos y valoraciones inferiores a las estadounidenses. Entre as oportunidades, destaca las inversiones necesarias para paliar la escasez de infraestructuras destinadas a la inteligencia artificial en Asia y América Latina.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
TRIUNFO FEMENINO
Las sub-20 de atletismo en Ourense, en la cima
Manuel Baltar
Muito obrigado
TRAYECTORIA VITAL
Erica Kleveztian expone su obra en Parada de Sil