El FMI anticipa recortes si los gobiernos no actúan para contener el déficit
previsiones
La directora del organismo internacional receta a China "gastar más", recomienda a Estados Unidos "ahorrar más" y señala a Europa que debe "invertir más"
"El aumento de los costes de endeudamiento está incrementando las presiones fiscales en un momento de elevada deuda, lo que hace que una consolidación creíble sea aún más urgente". Este diagnóstico de la situación ha llevado al FMI a urgir a los gobiernos a que acometan reformas en pro del equilibrio presupuestario, toda vez que continuar en esta situación terminará conllevando actuaciones "más dolorosas" en forma de recortes.
Actualmente, según el organismo internacional, el mundo vive una tormenta perfecta, pues una deuda cada vez más elevada en los países —que en 2030 superará el 100% del PIB mundial— convive con un alza de los intereses, mientras surge una mayor necesidad de gasto público en cuestiones como la defensa, la transición energética o la atención a una población cada vez más envejecida.
Es por ello que ha apelado a coger las riendas de la situación y comenzar a tomar medidas. Se necesitan, subraya, saldos primarios más "sólidos", es decir, reducir la diferencia entre los ingresos y los gastos aun sin contar los intereses, a fin de evitar que más adelante haya que tomar medidas más severas.
De este modo, marcando el rumbo hacia la sostenibilidad de las cuentas públicas, el FMI ha aconsejado a los países con menores ingresos que refuercen sus sistemas tributarios y mejoren la eficiencia de su gasto, mientras ha pedido a las economías emergentes que reduzcan sus vulnerabilidades fiscales y fortalezcan la gestión de la deuda. "Cuanto más tiempo esperen los países, más doloroso resultará el ajuste", ha remachado.
Previsiones
Según las previsiones de la institución que dirige Kristalina Georgieva, el déficit primario mundial alcanzará el 3,3% del PIB este año, unas siete décimas por encima de lo que se necesita para estabilizar la relación entre la deuda mundial y el PIB.
Y es que el gasto medio efectivo de los intereses de deuda pública que recae sobre los países pasará del 2,1% en 2021 al 3,7% para el año 2031, a lo que se añade el aumento del volumen de deuda que introduce todavía más presión sobre las finanzas públicas. A modo de ejemplo, señala que las proyecciones para Estados Unidos apuntan que el coste de los intereses escalará del 2,8% sobre el PIB de antes de la pandemia hasta el 5,7% en el primer año de la próxima década, lo que equivale al gasto previsto para la Seguridad Social.
El ejemplo de la primera economía mundial no es el único. En los últimos meses, los rendimientos de los títulos de deuda en varias de las principales economías del mundo se ha disparado, adelantando la tendencia al alza de los costes de endeudamiento, mientras los países del G7 han visto cómo la rentabilidad media de los bonos a diez años se incrementó más de un 1% solo entre febrero y septiembre.
En paralelo, los principales bancos centrales del mundo están optando por elevar los tipos de interés, de modo que se añade todavía mayor presión sobre la deuda pública.
Recetas por territorios
En este contexto, la directora gerente del FMI ha advertido de que la resiliencia de la economía mundial está llegando a su límite, por lo que los países necesitan sanear urgentemente sus finanzas y abordar los crecientes desequilibrios globales.
"China necesita gastar más; Estados Unidos, ahorrar más; y Europa, invertir más", ha recetado la economista búlgara después de señalar que las economías más avanzadas son precisamente "las más afectadas" por el aumento de los niveles de deuda y el coste de la misma.
Dicho esto, ha emitido un nuevo tirón de orejas a los países por no haber aprovechado la recuperación tras la pandemia para reconstruir sus reservas fiscales, de modo que "cada nueva perturbación" les ha obligado a elevar su nivel de endeudamiento.
En este sentido, y en línea con lo ya promulgado, ha vuelto a insistir en que "es a las personas, y no a los precios" a quien debe protegerse de la inflación alcista que se vive ahora a causa del conflicto en Oriente Próximo. Se trata, ha insistido, de apoyar a los hogares más vulnerables frente al encarecimiento de los productos y no de poner en marcha medidas generales que tienen un mayor coste para las arcas públicas y menos efectividad.
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