La incertidumbre sobre la inflación y la IA disparan el coste de la deuda pública a largo plazo

INVERSIÓN

La rentabilidad de los bonos del tesoro de Estados Unidos, Japón, Alemania o Francia vuelve a niveles desconocidos en las últimas décadas y los analistas no prevén que sea un fenómeno puntual

Fachada de la Bolsa de Nueva York, en Wall Street
Fachada de la Bolsa de Nueva York, en Wall Street | Europa Press

El rendimiento exigido en los mercados de deuda a los bonos soberanos a más largo plazo se ha disparado en las últimas jornadas. Las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo y su impacto sobre la inflación o las masivas entradas de capital para fomentar la expansión de la inteligencia artificial están detrás de la presión sobre el precio de la deuda pública, que se mueve en sentido opuesto al de la rentabilidad.

En concreto, la semana pasada llamaron la atención del mercado dos subastas de bonos del Tesoro de Estados Unidos, puesto que el rédito exigido alcanzó su nivel máximo desde 2007 en el caso de los bonos a diez años y la deuda a treinta años requirió la mayor rentabilidad en un cuarto de siglo: un 4,683% en el primer caso y un 5,216% en el segundo. Y la presión ha continuado intensificándose durante esta semana, con subidas incluso por encima de una décima que sitúan ya el interés del bono en máximos desde la primera década del nuevo milenio.

Pero no se trata de un fenómeno exclusivo de Estados Unidos. La caída en los precios de los bonos soberanos a largo plazo y el repunte paralelo de las rentabilidades también se ha observado en Europa, donde el rendimiento del bund alemán escalaba hoy por encima del 3,27%, una cifra que no se alcanzaba desde hace quince años; y la deuda francesa equivalente volvía a niveles de 2008, por encima del 4,12%. En paralelo, en el continente asiático, el bono de Japón a 10 años escalaba a máximos desde 1996, al situarse al borde del 2,96%.

Finanzas públicas vulnerables

Para los analistas, esta situación está íntimamente relacionada con el conflicto en Irán, dadas sus repercusiones en el alza de precio de los combustibles.

Así, desde JPMorgan Assets Management, Thushka Maharaj y Tyler Bircher, señalan que los riesgos de inflación derivados de la guerra mantienen a los mercados de bonos muy sensibles a los movimientos del precio del crudo y a la posición de los bancos centrales. En todo caso, apuntan que la fortaleza de las economías occidentales y la magnitud de la inversión en IA han sostenido el apetito por el riesgo de los inversores, aun cuando se aguarda un giro más restrictivo de la política monetaria.

Desde Scope Ratings, su director ejecutivo en el área de sector público, Eiko Sievert, no descarta nuevas mejoras de la rentabilidad de los bonos soberanos de Estados Unidos, debido a "las tensiones en los mercados financieros, la incertidumbre política o a una posible crisis de liquidez". Y, a este respecto, ha advertido de que las finanzas públicas estadounidenses "son ahora significativamente más vulnerables" a futuros shocks que durante la crisis financiera mundial: en 2007, la ratio deuda/PIB se situaba en el 65%, prácticamente la mitad del nivel actual.

La IA resta ahorros a los países

Para Carl Weinberg, fundador de High Frequency Economics, las enormes inyecciones de capital destinadas al desarrollo de la IA también contribuyen al desplome del mercado de bonos, ya que es un dinero que "proviene del mismo pool de ahorros que financia el déficit público", como ha explicado en la CNBC.

"Normalmente, pensamos en el gobierno como una especie de hiperprestatario que se endeuda primero y paga lo que sea necesario para obtener el dinero que necesita, y lo que sobra se destina a los pequeños prestatarios", ha ilustrado, antes de apuntar que con la IA ha surgido un nuevo hiperprestatario, "la empresa colectiva de IA", que está desplazando la inversión de las pequeñas empresas y, con ello, elevando los rendimientos de los bonos.

"Y no se trata solo de Estados Unidos, sino de todo el mundo, porque en todas partes se envía dinero a Estados Unidos para financiar esto. Así, la balanza de pagos está restando ahorros a otros países y, por consiguiente, los rendimientos de sus bonos también están aumentando", ha resumido, a modo de conclusión.

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