Trump elude hablar "de un solo Estado o de dos" como marco de solución
En noviembre, conferencia sobre la reconstrucción
Pese a la sensación de fragilidad que acompaña al acuerdo, acentuada cada día por acusaciones cruzadas entre Hamás e Israel de incumplimientos de lo pactado, es evidente que la presión internacional está manteniendo a raya las tensiones. Y, mientras, avanza poco a poco la liberación de rehenes y presos, la devolución de los cuerpos sin vida a sus familias, la entrada de ayuda humanitaria.
"Es un día importante, porque nadie pensaba que esto fuera posible". Así resumía el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el éxito de que más de 30 líderes internacionales se dieran cita ayer en Egipto para asistir a la firma de una declaración por la paz en Oriente Medio tan solo cuatro días después de la entrada en vigor del alto el fuego en Gaza.
Pese a la sensación de fragilidad que acompaña al acuerdo, acentuada cada día por acusaciones cruzadas entre Hamás e Israel de incumplimientos de lo pactado, también es evidente que la presión que ejerce el liderazgo de Estados Unidos, con la colaboración de buena parte de los países árabes y europeos, está logrando mantener a raya las tensiones. Mientras, la liberación de rehenes y presos, la devolución de los cuerpos sin vida a sus familias, la entrada poco a poco de ayuda humanitaria.
Si bien la reconstrucción de Gaza se abordará en una nueva conferencia en Egipto el próximo mes de noviembre, el horizonte político se antoja complicado, pues quedan sobre la mesa cuestiones clave como la gobernanza de la franja costera, la pervivencia de Hamás o la propia existencia de Palestina como Estado.
Un Estado o dos Estados
"A mucha gente le gusta la solución de un solo Estado. A algunas personas les gusta la solución de dos Estados. Tendremos que ver", ha zanjado el presidente Trump al ser preguntado al respecto, toda vez que el memorando suscrito no aborda esta cuestión, sino solo la apuesta por "una visión integral de paz, seguridad y prosperidad compartida en la región, basada en los principios de respeto mutuo y destino compartido".
En otro punto, se menciona que el objetivo de los firmantes pasa por "garantizar la paz, la seguridad, la estabilidad y las oportunidades para todos los pueblos de la región, incluidos los palestinos y los israelíes" y que la paz solo será "duradera" en la medida que permita que "tanto los palestinos como los israelíes puedan prosperar con sus derechos humanos fundamentales protegidos, su seguridad garantizada y su dignidad sostenida".
Desmantelar el extremismo
Lo que sí se cita en el texto es la necesidad de "desmantelar el extremismo y la radicalización en todas sus formas". "Nos comprometemos a abordar las condiciones que permiten el extremismo y a promover la educación, la oportunidad y el respeto mutuo como bases para una paz duradera", declaran los países que suscribieron el acuerdo.
Y, en un foro en el que no estaban ni representantes de Hamás ni el primer ministro de Israel, aunque sí el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, se firmó un pacto a favor de "resolver futuras disputas a través del compromiso diplomático y la negociación en lugar de a través de la fuerza o el conflicto prolongado".
"Las tragedias presenciadas en los últimos dos años deben servir como un recordatorio urgente de que las generaciones futuras merecen algo mejor que los fracasos del pasado", concluye un documento que alude así al clima existente en la región, que desembocó en los atentados perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, en los que más de 1.200 personas perdieron la vida, y estos, a su vez, en una guerra de dos años en la que murieron cerca de 70.000 palestinos.
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