Trump llega a China para abordar con Xi la guerra en Irán, la crisis de Taiwán y el comercio bilateral

Diplomacia

En el primer viaje de un presidente de Estados Unidos al gigante asiático en nueve años, se aguarda que ambos líderes puedan cerrar algún acuerdo de compras y de salida de materiales

Los presidentes de Estados Unidos y China se estrechan la mano
Los presidentes de Estados Unidos y China se estrechan la mano | Daniel Torok

La visita de Estado de Donald Trump a China, para la cual ha aterrizado ya en Pekín, tendrá lugar en un momento de agitación geopolítica, dado el conflicto en Oriente Próximo y la decisión de Estados Unidos de vender armamento a Taiwán, pero también servirá para poner sobre la mesa la relación comercial entre las dos principales potencias económicas del mundo.

Prueba de ello es que el inquilino de la Casa Blanca ha desembarcado del Air Force One acompañado por sus secretarios de Estado y de Defensa, Marco Rubio y Pete Hegseth, y una veintena de líderes empresariales de las grandes multinacionales estadounidenses, entre los que se encuentra Elon Musk y los CEO de compañías como Apple, Nvidia, Meta, Visa, Mastercard, Citi, Blackrock y Goldman Sachs.

Está previsto que Trump mantenga agenda con Xi Jinping durante los dos días que permanecerá en el país asiático, y él mismo ha avanzado que su primera prioridad es abordar la apertura de China a las empresas de Estados Unidos. "Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que abra China para que estas personas brillantes puedan hacer su magia y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto", ha publicado en su red social, a lo que el portavoz del ministerio de Exteriores de este país ha mostrado su disposición a "colaborar" con los norteamericanos desde "los principios de igualdad, respeto y beneficio mutuo, para ampliar la cooperación, gestionar las diferencias e infundir mayor estabilidad y certidumbre en un mundo en constante cambio".

Pese a las buenas palabras expresadas por ambas partes, Pekín y Washington atraviesan una relación comercial con altibajos. De hecho, Trump llegó a imponer unos aranceles superiores al 140% al gigante asiático, que respondió bloqueando la exportación de tierras raras al país norteamericano, lo que motivó posteriormente el paso atrás de la Casa Blanca. Ahora, en plena tregua de este pulso tras el acuerdo cerrado el pasado mes de octubre en Corea del Sur, se aguarda que ambos líderes puedan cerrar algún acuerdo de compras y de salida de materiales que contribuyan a apaciguar las tensiones.

Tensiones geopolíticas

En un viaje con tintes históricos por tratarse de la primera visita oficial en nueve años de un presidente de Estados Unidos a China —el último en hacerlo fue, precisamente, Trump—, la guerra en Irán y la cuestión de Taiwán también estarán sobre la mesa en la cumbre entre ambos líderes.

El pasado mes de diciembre, Washington autorizó una venta de armas a la isla sobre la cual China reclama su soberanía por valor de 9.000 millones de euros, que Taipéi aprobó en marzo. Se trata, en todo caso, de una cuarta parte de la ayuda militar pactada entre ambos países, pero este paso acarreó sanciones de Pekín contra una veintena de empresas estadounidenses a modo de represalia, entre advertencias a Estados Unidos. Con esta cuestión sobre la mesa, Xi Jinping mostrará su "firme oposición" a este tipo de negocios que alteran la estabilidad de la región, en línea con lo que ya transmitió recientemente el ministro de Exteriores chino a Marco Rubio.

En paralelo, la guerra en Irán será otro de los ejes que abordarán ambos presidentes. Diez semanas después del inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel, con el estrecho de Ormuz bloqueado, la delegación estadounidense confía en que las buenas relaciones de China con las autoridades de la república islámica sirvan para impulsar los acuerdos de paz y conduzcan al desbloqueo de la vía marítima, por la que transita la mitad de las importaciones chinas de petróleo.

Aunque China se ha mantenido —públicamente— a una distancia prudencial del conflicto, reclamando insistentemente que se priorice la vía diplomática, esta semana Estados Unidos ha impuesto sanciones a varias empresas del país asiático por supuestos lazos militares con Teherán negados por Pekín. De hecho, el portavoz de su ministerio de Exteriores exigió a Washington que deje de utilizar la guerra "como pretexto para difamar a otros países" y aseguró que su gobierno defenderá "firmemente" los derechos e intereses de todas las corporaciones nacionales.

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