Barreras antierosión para evitar la polución del agua en Maceda

MEDIOAMBIENTE

Un obradoiro de Amigas das Árbores mostró como proteger y regenerar la tierra tras los incendios

Publicado: 17 nov 2025 - 06:15 Actualizado: 17 nov 2025 - 07:33
Algunos de los participantes junto a las alpacas que actúan de filtro.
Algunos de los participantes junto a las alpacas que actúan de filtro. | Óscar Pinal

Restablecer los ecosistemas forestales después de los incendios es una cuestión compleja, especialmente si atendemos a la cantidad de terreno calcinado durante este año en la provincia de Ourense. Una de las prioridades es el evitar el deslice de tierra y ceniza una vez llegan las lluvias, como esta siendo el caso de las últimas semanas, en las que esta situación ha provocado daños no solo en los ecosistemas, sino también en las captaciones de agua de uso cotidiano.

Amigas das Árbores organizó ayer un obradoiro de regeneración y reforestación medioambiental en A Pelela, en el Concello de Maceda y que se encuentra a casi 1000 metros de altura en la cabecera del Val do Medo, ya en el macizo central de Ourense. Según explicó Xosé Santos, agente forestal, un punto bastante complicado por la cantidad de precipitaciones que acumula.

Estas precipitaciones impidieron realizar muchos de los trabajos que el obradoiro tenía planteados, aunque sí permitió la colocación de barreras antierosión y la realización de la técnica del mulching -repartir paja o virutas en zonas sensibles y de fuerte pendientes o próximas a cursos de agua-, así como esparcir granos de centeno.

Estos arrastres de tierra conllevan su erosión, con la consecuente pérdida de suelo, impidiendo que se regenere la flora y que regrese la fauna. Santos explicó que una vez se produce el fuego, “o monte queda espido”, y que en casos como los de este verano, el fuego penetró varios centímetros en el suelo, provocando los tonos grises y amarillentos que se podían observar antes de las lluvias, debidos a la combustión lenta a altas temperaturas. El biólogo Óscar Paradelo, apuntó que en esas cenizas se encuentran componentes químicos producto de la combustión y que son necesarios para la regeneración de la vida en el suelo.

El arrastre de tierras destapa restos antes soterrados.
El arrastre de tierras destapa restos antes soterrados. | ÓSCAR PINAL

Para evitar esta situación se colocan barreras antierosión, en este caso alpacas de paja, aunque según explicó Santos: “O ideal para facer as barreiras é aproveitar os restos de podas e broza e esparcilos”. También colocaron varias estas barreras hechas de “o que ofrece o monte”, explicó Paradelo, además de que según la pendiente de la zona, se debe colocar en sentido perpendicular para frenar el arrastre, ya que no buscan frenar el agua, si no tan solo filtrarla.

El mulching se emplea también para evitar los arrastres, siendo importante colocar restos naturales encima, para que el viento no las haga volar. Santos apuntó que “traballar en toda a zona afectada é prácticamente imposible, polo que hai que ir aos lugares estratéxicos, como as cabeceiras de regatos”. “Nós, como voluntarios, podemos facer traballos en situacións puntuais pero a responsabilidade é das administracións públicas”.

El agua negra a su paso por Xinzo da Costa.
El agua negra a su paso por Xinzo da Costa. | Óscar Pinal

La precaución y el estudio del suelo, factores clave para evitar la erosión

Antes de acudir al monte a realizar este tipo de trabajos, es importante estudiar el suelo en el que se va a trabajar, teniendo en cuenta dos factores clave: La pendiente del terreno, que cuanto más acusada más favorece la erosión; y la vegetación, viva o muerta, que protege el suelo a distintos niveles. Además, es importante tener en cuenta los materiales que se va a utilizar, como las cuerdas de las alpacas de paja tendrán que ser retiradas en unos meses; y la prudencia a la hora de utilizar otros materiales no vegetales y autóctonos que puedan afectar a la flora y fauna.

Durante los arrastres, también se hacen visibles los restos humanos -como los de la foto-, que muchas veces son tóxicos tanto para el hombre como para los ecosistemas.

Así, se debe evitar pisotear las zonas quemadas, retirar árboles y romper ramas u otras actividades que puedan suponer una agresión al suelo o a las condiciones -como la vegetación- que lo protegen.

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