Infesta, en Monterrei, presume de calefacción comunitaria y autogestionada

ALDEA MODELO

Una treintena de hogares de esta aldea del concello de Monterrei se calientan gracias a una caldera de biomasa pionera

Cargos y miembros del proyecto Aldealix observan el silo que almacena la astilla de madera que alimenta la caldera.
Cargos y miembros del proyecto Aldealix observan el silo que almacena la astilla de madera que alimenta la caldera. | Martiño Pinal

Una única caldera, 33 hogares y una cooperativa para gestionarlo todo. Así funciona la red de calor de Infesta, una experiencia pionera que permitirá a la aldea modelo de Monterrei calentarse con biomasa procedente de los montes próximos. Este martes tuvo lugar una jornada demostrativa con motivo de la conclusión del proyecto europeo Aldealix y de la entrega de la instalación al Concello, que ahora quedará en manos de los vecinos.

La directora xeral de la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural, Paz Rodríguez, participó en la jornada junto al alcalde, José Luis Suárez, y el delegado territorial de la Xunta, Manuel Pardo. Aldealix busca impulsar comunidades energéticas rurales basadas en recursos locales y cuenta con cuatro proyectos piloto en Galicia y el norte de Portugal: además de Infesta, se desarrollan modelos similares en Cerdedo-Cotobade, Arcos de Valdevez y Vila Pouca de Aguiar.

Funcionamiento

Un técnico muestra la aplicación con los dos datos de consumo de la aldea.
Un técnico muestra la aplicación con los dos datos de consumo de la aldea. | Martiño Pinal

Tras el acto en Albarellos, los participantes se desplazaron hasta Infesta para conocer sobre el terreno el funcionamiento de la red. Allí, los técnicos explicaron cómo las astillas de madera almacenada en un silo junto a la caldera se utilizan para calentar el agua, que después circula por una red de tuberías hasta las subestaciones conectadas a los radiadores de las viviendas. Asimismo, cada usuario puede consultar el consumo de su hogar y distintos datos de funcionamiento de la instalación directamente desde el móvil a través de una aplicación. El sistema pretende reducir el coste de la calefacción y aprovechar recursos forestales del entorno, creando un modelo limpio, sostenible y autosuficiente.

Si bien la entrega formal se realizó este martes, los vecinos ya pudieron disfrutar de la caldera comunitaria un par de meses del pasado invierno dentro de una prueba piloto que permitió comprobar su funcionamiento y realizar ajustes. El modelo ha despertado interés incluso fuera nuestras fronteras: el periódico oficial del Partido Comunista de China se hizo eco de la experiencia de Infesta, que se plantea como un modelo que pueda trasladarse a otros territorios rurales.

Ahora serán los propios vecinos quienes se encargarán del sistema a través de su cooperativa, denominada BioInfesta, que gestionará la compra de la biomasa y los gastos de mantenimiento de la red. Feliciano García, uno de los habitantes, resume la apuesta por esta nueva forma de calentarse: “Isto é unha marabilla, e máis tendo en conta o caro que está agora o gasoil”.

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