Amelia Calzadilla, Cuba y más allá

EXILIO CUBANO

La cubana Amelia Calzadilla es la líder del Partido Liberal Clásico Cubano, organización política fundada en Madrid, que se presenta como una entidad para ayudar en la reconstrucción social y económica de la isla cuando esta retorne a la democracia.

Amelia Calzadilla en la oficina de Esteban González Pons, vicepresidente tercero del Parlamento Europeo.
Amelia Calzadilla en la oficina de Esteban González Pons, vicepresidente tercero del Parlamento Europeo.

En 2022, en La Habana, una joven traductora de inglés y francés realizó una transmisión en vivo por su perfil de Facebook ante la ausencia prolongada de abasto de bombonas de gas en su barrio. El vídeo alcanzó una repercusión inimaginable para ella, una madre de tres hijos que reclamaba un servicio básico cuyo desabastecimiento parecía no tener fin. De improviso, Amelia Calzadilla, por su frontalidad y discurso alejado de facilidades groseras, se transformó en la voz de miles de madres cubanas. De la misma forma, cientos de miles de personas, dentro y fuera de la isla, comenzaron a estar al pendiente de alguien cuya postura política manifestada desde un principio fue la de “ser madre”. El fenómeno no dejó indiferente al aparato represivo del régimen cubano, que puso en marcha su molino de pulverización mediático y social contra la joven: interrogatorios, arrestos, vigilancia, programas de televisión difamatorios, amenazas solapadas y directas contra su familia fueron algunas de las tantas herramientas sacadas del pañol del miedo para usarlas contra Amelia, quien debió abandonar Cuba con su esposo e hijos en noviembre de 2023 para establecerse en Madrid.

En España fundó el Partido Liberal Clásico Cubano

En España fundó el Partido Liberal Clásico Cubano (PLC) y, desde su canal de YouTube, Amelia mantiene su activismo y denuncia a la dictadura caribeña. Lo que fue “una catarsis de una persona profundamente afectada por el sistema condujo a un ejercicio político más serio, estructurado, organizado y, por supuesto, con aspiraciones de poder materializar proyectos políticos”.

Viajes a Estados Unidos, a parlamentos españoles, visitas a Bruselas, entrevistas con figuras políticas y mesas de diálogo con representantes de partidos de diferentes ideologías son parte de un camino que Amelia abrió en España; y cuya agenda sigue acumulando páginas y ha contribuido a su formación humanista porque “estar en esta sociedad con sus propios conflictos, que vivió una dictadura y pasó a una democracia, ha sido una verdadera ventaja”.

“Usted no conoce más de mi país que yo”

Difundir la verdad de Cuba

Sin embargo, el régimen cubano es el mecenas ideológico de muchos movimientos de izquierda en España, quienes aprecian a la satrapía castrista como un referente, y contra eso Amelia también ha dirigido su discurso en redes y entrevistas: “Aquí la narrativa del bloqueo (embargo) se ha arraigado y a la izquierda española además le beneficia la idea de hablar de una Cuba que no falló como resultado del sistema, sino de una Cuba que está sufriendo como resultado de la presión externa. Porque reconocer que el paraíso comunista colapsó como consecuencia de su pésima gestión interna es reconocer que ellos aquí tampoco podrían satisfacer las necesidades de esta sociedad si algún día la izquierda más radical fuera la que gobernase. Hace poco tiempo, el Instituto Juan de Mariana publicó un informe donde presenta que Cuba está recibiendo alrededor de 5.000 millones de euros para el sostenimiento del sistema. ¿Y de dónde sale parte de ese dinero? Pues precisamente de esa izquierda española que no quiere presentar a la isla como un Estado fallido como resultado de sus ineficiencias y que quiere lavarle la cara al régimen. Lo que sí podemos hacer es difundir la verdad de Cuba contada por cubanos. Porque, como bien yo le dije a una representante de un partido de izquierda en el País Vasco: usted no conoce más de mi país que yo, porque yo he vivido allí los últimos 32 años de mi vida”.

A pesar de pruebas y testimonios irrebatibles y de las denuncias en el propio Parlamento Europeo, Amelia lamenta que “para los cubanos que queremos la libertad de nuestro país y que somos una oposición forzada al exilio y legítima, Europa continúa sin reconocernos y eso juega en nuestra contra; también es doloroso para nosotros. Pero no tenemos otra alternativa que no sea contar la verdad”.

Responsabilidad cívica

Acerca de su recorrido vital desde la joven que denunciaba la escasez, la represión y el acoso sistemático contra los opositores en la isla hasta el aprendizaje como comunicadora y la responsabilidad cívica de llevar adelante un proyecto político, social y de reconstrucción económica, Amelia destaca: “Yo sí tenía concebido desde el momento en que salí de Cuba que mi lugar estaba allí e identifiqué cómo intentar ser más útil en esa Cuba del futuro. Yo quiero volver para aportar soluciones y eso me lo permite el estar estructurada en el eje de una organización política”.

El Partido Liberal Clásico y su proyección política

Respecto a posicionarse como líder política y presidenciable cuando en la isla se restaure la democracia, sobre las inevitables miradas suspicaces dentro del exilio y la desconfianza de muchos cubanos en la isla, Amelia apunta: “La dictadura nos ha sembrado mucha desconfianza, odio y egos malsanos; eso va a costar mucho trabajo curarlo. Que una persona se ofrezca a ser presidente no debería ser visto como alguien avaricioso. Cuba necesita espacios de participación, y los que aspiramos algún día a gobernar tenemos que vivir aceptando que va a haber personas que no están de acuerdo con uno, y debemos respetar esa postura; su desarrollo en la sociedad debe ser en igualdad de condiciones”.

“Entre las víctimas del castrismo, además de presos políticos, también hay familias”

El PLC, fundado el 19 de mayo -el mismo día de la muerte del Héroe Nacional de Cuba, José Martí-, supuso para Amelia Calzadilla y quienes la acompañan un paso de madurez y compromiso que tiene entre sus líneas generales “la protección de la propiedad privada, las libertades individuales, el respeto a los derechos naturales, la reducción del papel del Estado y la potenciación de la sociedad civil. Además, proponemos la proscripción del comunismo. Entre las víctimas del castrismo, además de presos políticos, también hay familias”.

El regreso a la isla

La estancia en Madrid de Amelia con su familia parece prolongarse más allá de cualquier pronóstico, pues el instinto camaleónico y de supervivencia del régimen cubano en contextos de adversidad geopolítica y de asfixia son elementos que no se pueden subestimar. La mejor prueba ha sido su forma de filtrarse entre los resquicios de las múltiples sanciones del gobierno de Donald Trump contra la cúpula militar castrista y cómo su élite mantiene una vida llena de privilegios por encima de la crisis multisistémica e indescriptible que atraviesa el pueblo cubano donde lo más básico como agua corriente, bombonas de gas o fluido eléctrico son inexistentes.

Sin embargo, la posibilidad del retorno para Amelia Calzadilla es casi tan tangible como el faro encargado de oficiar bienvenidas en el morro de la bahía de la capital caribeña, y sobre ello afirma con total certeza “yo voy a regresar a Cuba”.

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