Trump regulará la inteligencia artificial a través de un grupo de trabajo federal

NUEVA ESTRATEGIA

La Fuerza de Superinteligencia estará coordinada por cuatro altos cargos y tendrá como objetivo reforzar el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial y coordinar la relación del Gobierno con el sector tecnológico

Trump, durante la reciente reunión con los líderes de las tecnológicas en la Casa Blanca.
Trump, durante la reciente reunión con los líderes de las tecnológicas en la Casa Blanca. | La Región

El anuncio. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo en Truth Social la creación de la Fuerza de Superinteligencia (SIF, por sus siglas en inglés), un grupo de trabajo dependiente de la Casa Blanca que coordinará la actuación del Gobierno federal en torno a la inteligencia artificial, término que su Administración ha sustituido por “superinteligencia”. Lo encabezan el director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, el presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC), Andrew Ferguson, el subsecretario del Pentágono Emil Michael y el director de la Oficina de Gestión de Personal, Scott Kupor. Responderán ante Trump y la jefa de gabinete, Susie Wiles.

Según Trump, la SIF debe asegurar que EE. UU. mantenga el liderazgo mundial en una tecnología que, dijo, muchos consideran más trascendental que la Revolución Industrial e internet, y proteger los intereses de los estadounidenses. Su función es sobre todo de interlocución: coordinará la relación del Gobierno con consumidores, grupos de interés público, organizaciones religiosas, proveedores de infraestructuras críticas y empresas del sector. El anuncio no detalla presupuesto, plantilla ni base jurídica, y no consta una orden ejecutiva que la respalde.

El 19 de septiembre, Trump ya había anunciado una “AI Force” a imagen de la Space Force y prometido un zar, sin más detalles. El 29 de septiembre reunió en la Casa Blanca a unos 40 dirigentes tecnológicos, en un contexto de creciente presión por poner límites a la tecnología y de rivalidad con China. De esa cita salió el Acuerdo de la Casa Blanca sobre Superinteligencia: un texto de unas 300 palabras, con cuatro capas de controles y auditorías, firmado por Trump y por Amodei (Anthropic), Brockman (OpenAI), Huang (Nvidia), Musk, Pichai (Google) y Zuckerberg (Meta).

Es voluntario y, aunque admite que podría convertirse en ley, no tiene fuerza legal. Trump lo calificó de “moralmente vinculante”. Ese mismo día firmó una orden que obliga a las agencias a usar “superinteligencia” en lugar de “inteligencia artificial”, y la objeción de un senador bloqueó un proyecto de ley de salvaguardas obligatorias. La Cámara de Representantes no volverá hasta después de las elecciones del 3 de noviembre. La SIF se presenta como consecuencia directa del acuerdo.

Los protagonistas

Clayton, nominado en junio y director de Inteligencia Nacional desde agosto, ya había sido señalado por Trump como posible zar de la IA. Ferguson preside la FTC desde enero de 2025: ha defendido que una regulación precipitada de la IA frenaría la innovación y ha abierto investigaciones a las plataformas por supuesta censura. Michael es el responsable de tecnología del Pentágono y Kupor dirige la gestión del personal federal.

Un comienzo

El modelo confirma la apuesta por la autorregulación. Críticos como Alvin Wang Graylin, del Asia Society Policy Institute, señalan que las empresas redactan los principios, contratan al auditor y el compromiso es voluntario. Preguntado por qué fiar el control a los directivos, Trump respondió: “Porque son gente extraordinaria”. Zuckerberg lo describió como un comienzo para toda la industria.

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