Vestigios del pasado en la botica de Doade

ANTIGUOS MEDICAMENTOS

Pareciera que el paso del tiempo no hubiera afectado este establecimiento. En su interior se conservan piezas originales de la actividad sanitaria profesional del siglo pasado, lo que lo convierte en un lugar con un valor histórico diferenciado en la provincia

Interior de la botica. En las estanterías se conservan los frascos de antiguos medicamentos.
Interior de la botica. En las estanterías se conservan los frascos de antiguos medicamentos. | T. S.

Viajar en el tiempo no requiere máquinas de ciencia ficción para hacerse posible. Basta con tener la suerte de reencontrarse con algo que haya quedado suspendido en otra época y que, por sí solo, pueda teletransportarnos al instante en el que se detuvo en el tiempo. En Ourense existe un lugar con este poder, capaz de trasladarnos al siglo pasado. Y no hace falta magia. Tan solo hay que activar los sentidos para que, nada más cruzar su puerta, el olor de antiguos medicamentos nos reubique en un momento ya perdido en otro presente.

La centenaria Botica de Doade (Beariz) echó el cerrojo hace cerca de 60 años y jamás reabrió sus puertas. Desde entonces no se volvió a retomar su actividad, aunque en su interior todo se mantuvo intacto. Los frascos de antiguos medicamentos permanecen expuestos sobre las estanterías, y numerosos documentos históricos han estado guardados allí, sin que los hubieran recogido.

Al descubrirse su valor como testimonio histórico del municipio, en 2014 el alcalde de Beariz y la heredera de la botica –María Fe Fernández– firmaron un acuerdo que permitió convertir el establecimiento en un museo abierto al público. El teniente de alcalde, Tomás Sancho, coordinó la restauración, quitando humedades, rebarnizando muebles y reorganizando los fármacos según criterios de Miguel Álvarez, Luis Serantes y Nicanor Floro Andrés, farmacéuticos e historiadores de la ciencia. A finales de enero de 2026, la Real Academia de Farmacia de Galicia concedió el premio Perfecto Feijóo por la labor de recuperación y puesta en valor de la botica.

Sobre su historia

Sancho explica que la botica fue fundada por Darío Janeiro a finales del siglo XIX, aunque sus motivaciones se desconocen y se atribuyen al prestigio de la profesión sanitaria. Uno de sus hijos, Pepe, asumió la botica hasta su fallecimiento, y luego su hermano Darío, veterinario, continuó junto a una farmacéutica hasta el cierre tras décadas de funcionamiento. Sancho confirma que el lugar no atrae turistas a simple vista, pero su historia llama la atención. Para descubrir los secretos de esta botica-museo basta con concertar una cita previa.

Contenido patrocinado

stats