Alexandre Lodeiro Pereira
DIARIO LEGAL
¿Es posible prohibir la tenencia de animales dentro de una comunidad de propietarios?
LAS CLAVES
Pocos años en la historia reciente más dados a la especulación, a las adivinanzas y a los pronósticos de futuro que el 2026 que ahora comienza. Se cruzan apuestas con más pasión que las del fútbol, o las carreras de caballos, y se barajan fechas intentando adivinar si Pedro Sánchez estará en Moncloa las próximas navidades, si adelantará elecciones ante la imposibilidad de gobernar por falta de apoyo parlamentario, si Feijóo logrará hacerse finalmente con el Gobierno -nadie duda que ganará ampliamente pero eso no significa que pueda gobernar-… y si los sanchistas sobrevivirán al calendario judicial.
Las elecciones generales deben celebrarse en julio del 2027, pero la situación está envenenada y los socios de gobierno hacen cábalas sobre la conveniencia de mantener el apoyo a un gobierno tan desprestigiado que es imposible tener certezas sobre cómo puede transcurrir el proceso electoral.
Si el resultado alcanza el nivel de catástrofe, como ha ocurrido en Extremadura, con toda seguridad se dará alas a los diferentes movimientos que se advierten ya en el mundo socialista
Se da por hecho que las elecciones generales estarán muy condicionadas por las regionales que se celebran los próximos meses, las de Aragón en febrero, Castilla y León en marzo y Andalucía en torno a mayo. En las alturas socialistas sanchistas hay quien defiende que las andaluzas coincidan con las nacionales, porque piensan que reduce la abstención y ayuda a la incrementar el voto al PSOE, pero en esas mismas alturas hay voces discrepantes que no las tienen todas consigo y prefieren no arriesgarse. Sánchez quiere completar la legislatura e intentará llegar a final del 2026 con la mayoría actual… pero necesita el indispensable apoyo de los partidos de investidura y no es tarea fácil.
Sánchez tiene difícil sobrevivir si en el primer semestre acumula malos resultados en las tres autonómicas, donde presenta candidatos -Carlos Martínez, Pilar Alegría y María Jesús Montero, por orden cronológico- que no provocan excesivo entusiasmo entre los votantes socialistas, todos ellos impuestos por Pedro Sánchez. Si el resultado alcanza el nivel de catástrofe, como ha ocurrido en Extremadura, con toda seguridad se dará alas a los diferentes movimientos que se advierten ya en el mundo socialista; movimientos que no están por la labor, de momento, de promover una caída de Sánchez y que pierda el Gobierno, pero sí de movilizar a las bases del partido para que impidan, a través de primarias -como recogen los estatutos- que Pedro Sánchez sea el candidato del PSOE a la presidencia de gobierno en las próximas elecciones, y posteriormente se le desaloje de la secretaría general del partido cumpliendo también con las normas estatutarias.
Sánchez está decidido a pelear por su supervivencia. En las próximas semanas pretende mantener encuentros con Oriol Junqueras y con Aitor Esteban para amarrar bien los apoyos de ERC y PNV, que hoy son aparentemente firmes, aunque nunca tan firmes como el de Bildu. Pero ERC va a poner precio aún más alto centrado en la financiación de Cataluña, y en el PNV ya ha aparecido un sector crítico, creciente, contra un Esteban que no acaba de despegar. Como tampoco despega el lehendakari Pradales.
A Sánchez se le ha abierto una brecha con Sumar, donde Yolanda Díaz tiene un papel cada vez más irrelevante y la plataforma se desmorona día a día; y también brecha con Junts, Puigdemont está pendiente de que le sea aplicada la amnistía, que el Tribunal Supremo no le concede porque no cumple los requisitos necesarios. Puigdemont ha pedido amparo al Constitucional y, sorprendentemente se está tomando su tiempo mientras no se conozca la posición del Tribunal Europea de Justicia. Da la impresión de que el presidente del TC quiere quitarse de cima la acusación de actúa en función de los intereses del gobierno.
La intención de Sánchez es formar una alianza exclusivamente electoral con distintos partidos y formaciones de izquierdas con la que presentarse en las generales ante el bloque PP-Vox. El problema es saber si esos partidos a su izquierda están por la labor de aliarse con un Sánchez contaminado por la corrupción y las acusaciones de desinterés ante denuncias de abusos sexual. El PSOE actual está completamente desprestigiado y contamina a quien se acerca a él. Se ha visto en Extremadura, donde el sanchismo ha tenido un pésimo catastrófico mientras un Podemos desvinculado del PSOE ha tenido un gran resultado.
Todo eso lleva a la conclusión de que la hipotética idea de unir a la izquierda tiene mucho de quimera. Es más que probable que los dirigentes de los partidos a la izquierda del PSOE esperen los resultados de las elecciones autonómicas de estos próximos meses antes de tomar ninguna decisión. Si el resultado asemeja al de Extremadura es difícil que los partidos de izquierda quieran verse contaminados al aparecer en una papeleta en la que también figura el PSOE.
Este año habrá que estar pendientes de PP y Vox. Feijóo, que había advertido que no se planteaba un gobierno de coalición con Vox, en su última rueda de prensa ya se abría a esa posibilidad y ponía el acento en que por encima de lo que separaba a los dos partidos había que anteponer los intereses de España, y era prioritario salvarlos de un gobierno con Pedro Sánchez. El anuncio es arriesgado, porque significa dar alas al slogan del sanchismo de que hay que proteger a España de un gobierno de ultraderecha, y no hace distingos entre PP y Vox. Sin embargo, se asienta cada vez más la idea, que incluso defienden sociólogos y analistas nada sospechosos de moverse en la derecha, de que es peor un acuerdo de gobierno PP-Vox que seguir con un gobierno de Pedro Sánchez.
El 2026 se presenta con un calendario judicial de consecuencias imprevisibles. La mujer y el hermano de Sánchez tendrán que comparecer ante los tribunales pero también algunas de las figuras más relevantes del sanchismo. Da la sensación de que estos últimos han encontrado ya un importante chivo expiatorio, José Luis Ábalos, pero da la sensación también de que no son capaces de advertir que el ex secretario de Organización del partido y ex ministro de Trabajo es un peligroso adversario. Sabe todo lo que ha ocurrido en el PSOE y en el Gobierno en los últimos años, y su situación es tan desesperada, con la amenaza de muchos años de prisión, que podría optar por morir matando.
Los afines de Sánchez y sus colaboradores mencionan el caso Kitchen, que también se verá este año en los tribunales, como un ariete con el que contraatacar al PP. Kitchen da nombre al caso que investiga a los dirigentes del gobierno de Rajoy y del PP que promovieron una operación para asaltar el domicilio de Luis Bárcenas con la colaboración de su chófer, para hacerse con documentación sensible sobre la presunta corrupción del partido. El problema para Sánchez y quienes ponen su esperanza en ese caso, es que sus protagonistas no forman parte del PP actual, ni del equipo de Feijóo.
El año por tanto se presenta tenso y cargado de incógnitas en el plano político. Con muy buenas cifras macroeconómicas que Sánchez menciona permanentemente como uno de sus grandes logros, y graves problemas en el capítulo de la vivienda, que se ha convertido también en uno de los asuntos más preocupantes para la generación joven, que este 2026, como los anteriores, transmiten su preocupación de que disfrutar de una vida similar a la de sus padres es objetivo inalcanzable.
Independientemente de la política nacional, los retos internacionales que debe abordar el Gobierno español son de máxima relevancia. Trump tiene enfilado a Pedro Sánchez, que al final del año 25 ha asumido que debía incrementar el presupuesto de Defensa como exigía el presidente americano, aunque también otros socios de la UE pensaban que España no podía quedar al margen de ese compromiso que aceptaban de mejor o menos grado la casi totalidad de los miembros de la OTAN. También se definirá en los meses próximos la posición respecto a Ucrania y cómo se puede cooperar en el fin de la guerra, que hasta ahora queda en manos de las negociaciones que mantienen Trump, Putin y Zelenski. Y España está obligada también a tomar decisiones claras sobre las relaciones con Israel y el apoyo que presta el gobierno español al pueblo palestino; y de qué manera ese apoyo se extiende a Hamas, que controla a gran parte de la población palestina.
En ese contexto internacional es fundamental que en el próximo año se aclare la situación de España en la UE, donde Pedro Sánchez ha perdido peso y no forma parte del grupo que define la posición de Europa ante el cambiante escenario en el que Trump es personaje clave pero quien ostenta el máximo poder y capacidad de decisión es el presidente chino Jinping,
A Pedro Sánchez le ocurre algo parecido a lo que pasa con Donald Trump, defiende planteamientos e iniciativas que da por seguros, pero los acontecimientos mandan sobre sus deseos: asegura que llegará al final de la legislatura y asegura también que será el próximo candidato del PSOE a la presidencia de Gobierno, pero las elecciones regionales le pueden obligar a adelantar las nacionales para evitar un mal mayor en las generales.
Por otra parte se acrecienta el número de socialistas decididos a trabajar en firme para que Sánchez no sea el candidato a la presidencia del Gobierno. Creen que solo así, con el adelanto electoral y un nuevo nombre para Moncloa, se evitaría el hundimiento de las siglas PSOE.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
ESCENIFICACIÓN ARTESANAL
Miniaturas que esculpen la memoria en la iglesia de Beariz, en Carballiño
UN PARÉNTESIS
Rozalén explica su retirada temporal de los escenarios
EXPOSICIÓN ARTÍSTICA
“Castelao. Mirar por Galicia” se despide con 34.000 visitas