Abel a toda pantalla

CLAVE GALICIA

Opinión de Xabier R. Blanco
Opinión de Xabier R. Blanco | La Región

Las diputaciones tienen la obligación legal de atender las necesidades de los municipios con menos de 20.000 habitantes, todos, menos la capital, en las provincias de Lugo y Ourense. En la coruñesa once concellos superan la cifra en el censo que libera de esa dependencia o tutela por los ingresos directos de los Presupuestos Generales y de otras partidas del Estado: A Coruña (251.000 habitantes), Santiago (101.000), Ferrol (64.300), Narón (39.900), Oleiros (38.700) Arteixo (34.400), Ames (33.200), Carballo (32.100), Culleredo (31.200), Ribeira (27.100) y Cambre (24.700). La provincia pontevedresa registra siete concellos en el club de los más de 20.000: Vigo (296.690 habitantes), Pontevedra (83.260), Vilagarcía de Arousa (37.560), Redondela (29.240), Cangas (26.580), Marín (24.000) y Lalín (20.290).

Y entre las prioridades de Galicia estos días, como todo buen político cree a menos de un año de las elecciones municipales, está la de chantar una pantalla gigante para que la peña acuda en masa a ver los partidos de la selección española en el Mundial de fútbol. La rentabilidad electoral de la medida es discutible porque a los garitos futboleros les afecta en la caja, salvo los que orillen con la cita multitudinaria o el botellón permitido, y los que practican otros deportes de menor tirón perciben la indiferencia o trato desigual hacia su disciplina.

Y entre las prioridades de Galicia estos días, como todo buen político cree a menos de un año de las elecciones municipales, está la de chantar una pantalla gigante para que la peña acuda en masa a ver los partidos de la selección española en el Mundial de fútbol.

Otro asunto son las iniciativas privadas como la del colectivo Lugo Monumental que solicitó permiso al Concello para instalarla en la Praza de Santa María si España llega a la final y se lo piensa para semifinales. Incluso las iniciativas de los concellos pueden tener un pase, pero las diputaciones no deberían andar en estas fiestas, sino en gestiones básicas como el agua, la basura o la ayuda a domicilio. A la Deputación de Pontevedra, gobernada por el PP, no le debió parecer suficiente en Vigo la pantalla del Concello en el auditorio de Castrellos para que el alcalde Abel Caballero comentase el partido en directo. Contraprogramó con teatro propio en la Praza da Estrela, como hizo en Pontevedra, algo más comprensible porque le evita el compromiso al alcalde nacionalista Fernández Lores. Pero Caballero precintó la de Vigo por carecer de autorización municipal. Sólo “Amado líder” a toda pantalla.

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