Benito Iglesias
La política de vivienda en España debe de ser la de Galicia
Leo recientemente en La Región que se ha llegado a un acuerdo para acometer de una vez por todas la renovación del trazado del AVE entre Ourense y Vigo por el valle del Miño, potenciando al mismo tiempo la conexión con el proyecto del AVE portugués, entre Oporto y Vigo, abandonando el trasnochado proyecto que defendía a capa y espada Abel Caballero para llevarlo por Cerdedo.
No hay más que echarle un vistazo a cualquier mapa de la zona para comprobar lo descabellado que resulta este proyecto que, más que perseguir la eficacia en el transporte ferroviario entre ambas ciudades, daba la sensación de que el principal aliciente de esa absurda obra, con más de cuarenta kilómetros de túneles y viaductos, era lograr una inversión de más de 2.400 millones de euros.
A pesar de todo ello se llevan gastados inútilmente muchos millones en estudios de viabilidad de ese desafortunado proyecto de la variante de Cerdedo, solo comparable con la barbaridad de llevar el tren por las proximidades de la presa de Velle y por encima de la playa de Oira, en el caso de la variante del AVE en Ourense.
Entre Ourense y Vigo, lo que podemos decir que es lógico y natural, es el reacondicionamiento del trazado actual, del siglo XIX, en los los poco más de cincuenta kilómetros que separan la estación del Puente-Ourense de Guillarey, donde enlazaría con el AVE entre Oporto y Vigo.
Tal vez sería procedente estudiar la posibilidad de que el aeropuerto de Peinador (el trazado forzosamente tiene que pasar por las proximidades) tuviera una estación que conectaría Vigo y las poblaciones importantes de la zona. Todas las ciudades importantes tienen una conexión por tren o metro con su aeropuerto.
Parece que, de vez en cuando, se impone el sentido común, o si lo prefieren, “o sentidiño”.
¡Cuánta falta nos hace!
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